El reciente estreno de la serie Love Story: John Kennedy Jr. & Carolyn Bessette en Disney+ ha reavivado el interés por una de las parejas más mediáticas de la década de los noventa. John, hijo del presidente John F. Kennedy –apodado “el Príncipe de América” tras el magnicidio de su padre en 1963– era considerado uno de los hombres más atractivos del país. El apellido Kennedy, sinónimo de una dinastía casi real en Estados Unidos, acaparaba titulares y portadas. Su matrimonio con Carolyn Bessette en 1996 la catapultó a la fama, convirtiéndola en la nueva “princesa” del país. Sin embargo, Bessette, una publicista de clase media que trabajaba en Calvin Klein, no se sentía cómoda con el escrutinio público y el rol que se le asignaba.
La serie se basa en gran medida en el libro Once upon a time: The Captivating Life of Carolyn Bessette-Kennedy, publicado en 2024 por la periodista Elizabeth Beller. La autora buscaba reivindicar la memoria de una mujer que, por amor, abandonó una prometedora carrera en la moda para ser retratada por la prensa como una persona fría, distante e inestable. Bessette también inspiró la novela francesa L’autre madame Kennedy, publicada en 2025 por Camille Perrier. “Algunos amigos de Carolyn escribieron sobre ella a principios de los años 2000, ofreciendo una perspectiva muy diferente a la que presentaba la prensa sensacionalista”, explica Perrier.
A diferencia de Diana de Gales o los propios Kennedy, acostumbrados a interactuar con los medios, Bessette prefirió mantenerse al margen del circo mediático que rodeaba su vida, especialmente después de su boda secreta en septiembre de 1996. “Esa celebración privada fue vista como una traición por la prensa, que nunca le perdonó su deseo de privacidad. Después de aquello, la atención sobre ellos se intensificó, llegando al acoso”, afirma Perrier, quien relata en el libro escenas en las que Bessette era perseguida y fotografiada constantemente, incluso insultada por los paparazzi.
Bessette nunca concedió entrevistas ni publicó sus memorias, lo que la convirtió en un personaje construido por otros. Mientras que Kennedy personificaba el ideal del “príncipe azul”, a ella se le atribuyó el papel de villana, en gran parte por su negativa a participar en el juego de los paparazzi. Kathy McKeon, asistente personal de Jackie Kennedy, relató en sus memorias el temor que los fotógrafos provocaban en Bessette, y le recomendó seguir el ejemplo de Jackie: sonreír y posar para evitar ser acosada. “Pero Carolyn no se sentía cómoda siendo fotografiada, lo detestaba. John había sido educado para eso, Carolyn no”, escribió McKeon.
A pesar de su rechazo, las miles de fotografías tomadas por los paparazzi se han convertido en un archivo que ha contribuido a construir su imagen como icono de moda e incluso a inspirar la nueva serie. “Es una paradoja de su historia. Las mismas fotografías que ella intentaba evitar, en un contexto de acoso y vigilancia, son hoy el legado estético que la define”, señala la estilista y comunicadora Erea Louro, autora de Iconos de estilo: De Cleopatra a Zendaya. “Su imagen se construye en la calle, en lo cotidiano, en fotografías no consentidas que transmiten una autenticidad que muchas producciones actuales intentan recrear”, añade Louro. En 2022, la firma francesa Rouje lanzó una campaña inspirada en el estilo de Kennedy y Bessette, y otras marcas, como With Nothing Underneath, han incluido diseños en su honour.

Louro señala que esa elegancia que transmitía Bessette era, en realidad, un intento desesperado por evitar la atención mediática. “Intentaba despistar a los fotógrafos, saliendo temprano, vistiendo de negro o repitiendo conjuntos, pero nada funcionaba. Se había convertido, sin pretenderlo, en un icono de la mujer americana”, explica. Bessette incluso dudó durante semanas antes de aceptar la propuesta de matrimonio de Kennedy, por el temor que le causaba la exposición pública, que finalmente fue aún mayor.
De Calvin Klein al mito Kennedy
Carolyn Bessette nació en 1966 en White Plains, Nueva York, y creció en Connecticut en un ambiente acomodado. Estudió en la Universidad de Boston con la intención de ser profesora, pero terminó trabajando en una tienda de Calvin Klein, donde ascendió hasta el departamento de relaciones públicas en Nueva York. Fue allí donde conoció a Kennedy en 1994. “Era excelente en su trabajo, tanto que Calvin Klein la promovió a relaciones públicas. Representaba la marca y su estilo incluso inspiraba al diseñador. Existía una simbiosis entre ambas”, explica Perrier.
Bessette defendió con entusiasmo la elección de la modelo Kate Moss como imagen de la marca en 1992, una decisión que impulsó la carrera de Moss. Tenía buen ojo y un carácter carismático, un gusto infalible que fascinaba a la industria. A pesar de su pasión por la moda, en los últimos meses de su vida consideraba la posibilidad de trabajar en documentales para dar voz a otras personas.
La presión mediática, que la retrataba como una fiestera con problemas de adicción, la desanimó y la llevó a aislarse en su apartamento de Tribeca. La muerte de Diana de Gales en 1997, en un accidente de coche mientras huía de los paparazzi, la marcó profundamente. “Seremos las siguientes”, le dijo a sus amigos. Poco más de dos años después, el 16 de julio de 1999, John Kennedy Jr., Carolyn Bessette y su hermana Lauren murieron en un accidente de avioneta frente a las costas de Martha’s Vineyard. Incluso se culpó a Bessette del accidente, alegando que habían despegado tarde por su retraso en una manicura. Kennedy, que había comenzado a pilotar para ganar privacidad, lo hacía ese día sin copiloto y en recuperación de una fractura de tobillo sufrida en un accidente de parapente. El historiador Steven Gillon, autor de America’s Reluctant Prince, atribuyó la responsabilidad del accidente únicamente a Kennedy.

La fascinación por la figura de Bessette reside, quizás, en esa historia truncada. Tenía solo 33 años. “Su historia quedó suspendida, sin tiempo para reinventarse o cometer errores públicamente. Esto la convirtió en una cápsula estética intacta, algo casi imposible en la cultura digital actual. Es casi una leyenda”, concluye Louro.
Es incierto qué pensaría la discreta Bessette sobre el continuo interés en su vida y estilo, pero su imagen, más allá del icono, está siendo reivindicada más de 25 años después de su muerte, como la de otras mujeres que sufrieron la misoginia de su época. “Nuestra sociedad está revisando la narrativa mediática del pasado, cuestionando prejuicios e injusticias, especialmente en lo que respecta a las mujeres”, afirma Perrier.
