Una mujer de 51 años, Esther, y su hijo de 22 años completaron con éxito la ascensión al Kilimanjaro, aunque la madre expresó su preocupación por la falta de preparación de su hijo para la exigente aventura.
Según reportes de De Telegraaf, Esther se sometió a un riguroso entrenamiento físico para la escalada, mientras que su hijo aparentemente no se preparó adecuadamente, estrenando incluso sus botas de montaña en el aeropuerto de Schiphol, justo antes de iniciar el viaje.
A pesar de la diferencia en la preparación, ambos lograron alcanzar la cima del Kilimanjaro, demostrando una notable resistencia y determinación.
