En la búsqueda global de alimentos funcionales, la atención se centra cada vez más en la región Neotropical, caracterizada por su inmensa diversidad botánica.1 Entre estos, Pouteria sapota, comúnmente conocido como mamey sapote, ha sido históricamente consumido en México y América Central.1
Evidencia fitoquímica y nutracéutica reciente indica que la pulpa y los subproductos del mamey sapote contienen carotenoides, compuestos fenólicos y fibra dietética asociados con potencial antioxidante y antiinflamatorio, basándose principalmente en análisis composicionales y modelos preclínicos.1,7
¿Qué es el mamey sapote?
P. sapota es un árbol grande y perenne nativo de las tierras bajas del sur de México y América Central. Estas plantas climatericas prosperan en climas cálidos y húmedos, donde experimentan un rápido aumento de la respiración y la producción de etileno durante el maduramiento.1-3
El mamey sapote es una baya ovoide de entre 8 y 20 centímetros (cm) de longitud, encerrada en un pericarpio áspero y marrón. Al madurar, la fruta contiene una pulpa de color rojo salmón con una textura cremosa y finamente granular, y un perfil de sabor que recuerda a la almendra y la batata.1
La pulpa del mamey sapote ha sido un alimento básico en la región Neotropical durante siglos, utilizándose ampliamente en bebidas y postres, así como un acompañamiento en la dieta local. Si bien las semillas se incorporan en algunas preparaciones tradicionales, los productos derivados de las semillas requieren un procesamiento controlado y una evaluación de seguridad debido al potencial cianogénico reportado en ciertas semillas y preparaciones de la familia Sapotaceae.1,3
Composición nutricional
Estudios bioquímicos de P. sapota demuestran que esta fruta es una fuente excepcional de fibra dietética, con análisis cuantitativos que indican contenidos que oscilan entre 5.4 y 6 g/100 g de porción comestible.1,3 Esta matriz de fibra incluye tanto fracciones solubles como insolubles, como pectinas y celulosa, respectivamente, que se ha establecido que contribuyen significativamente a la saciedad y la salud digestiva.1
P. sapota es rico en vitaminas C y E, así como en potasio, magnesio y hierro.1 En comparación con las zanahorias, que están dominadas por el β-caroteno, el mamey sapote también acumula carotenoides cetónicos raros con una estructura de anillo κ, principalmente sapotexantina y criptocapsina.4,5 Los datos de intervención humana respaldan la relevancia dietética de estos carotenoides como contribuyentes al estado de vitamina A, a pesar de la biodisponibilidad reducida de la matriz frutal intacta.5
Propiedades antioxidantes y antiinflamatorias
Los extractos hidrofílicos del mamey sapote, que contienen ácidos fenólicos y flavonoides concentrados, exhiben una actividad de eliminación de radicales libres in vitro superior en comparación con las fracciones lipofílicas.1,4 El perfilado LC-MS dirigido ha identificado múltiples antioxidantes polifenólicos en frutas de Pouteria, incluidos el ácido gálico y los derivados de la catequina, que corresponden con la capacidad antioxidante medida.6
La evidencia resumida en revisiones recientes sugiere que los carotenoides y los compuestos fenólicos en frutas tropicales menos consumidas, incluido el mamey sapote, pueden influir en las vías inflamatorias; sin embargo, para el mamey específicamente, la mayoría de las ideas mecanicistas provienen de estudios preclínicos o in vitro en lugar de ensayos clínicos humanos.7
La investigación en nutrómica y metabolómica sugiere que P. sapota puede presentar un perfil bioquímico convincente para intervenciones dietéticas contra estas condiciones.1-3,5 En humanos, los estudios postprandiales demuestran la absorción de sapotexantina y la formación de ésteres de retinilo después de la ingesta de mamey sapote, lo que respalda su relevancia como fuente dietética de provitamina A en lugar de un modulador demostrado del riesgo de enfermedad metabólica a largo plazo.5 La evidencia experimental de organismos modelo indica una mejor resistencia al estrés oxidativo después de la exposición a extractos de carotenoides de mamey, pero estos hallazgos no se pueden extrapolar directamente a los resultados de salud humana crónicos.4
Efectos en la salud digestiva
La alta concentración de fibra insoluble en el mamey sapote aumenta el volumen de las heces, estimulando así el peristaltismo intestinal.1 Concurrentemente, la fibra soluble y los polifenoles actúan como sustratos para las bacterias colónicas, que posteriormente fermentan estos sustratos para producir ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el butirato, que son cruciales para mantener la integridad de la barrera intestinal.1,2
Estos efectos digestivos reflejan funciones fisiológicas bien establecidas de la fibra dietética y los polifenoles en general; sin embargo, actualmente no existen ensayos clínicos directos que evalúen la composición del microbioma intestinal, la producción de AGCC o los resultados gastrointestinales después del consumo de mamey sapote.1,7
Usos tradicionales y contexto cultural
En Mesoamérica, la pulpa de P. sapota se consume fresca o se procesa en sorbetes y batidos.1 Culturalmente, P. sapota difiere de Manilkara zapota (chicozapote), que históricamente se utilizaba para fabricar chicle.
Las prácticas etnobotánicas también utilizan las grandes semillas (pixtle), que los documentos mesoamericanos antiguos revelan que se tuestan y muelen para bebidas tradicionales como el tejate. El aceite de semilla de mamey sapote, conocido regionalmente como sapuyul, también promueve la salud del cabello.3,5,6 Los estudios analíticos informan que la semilla contiene altos niveles de lípidos y un perfil de ácidos grasos dominado por ácidos oleico, esteárico, palmítico y linoleico, lo que respalda su uso tradicional y contemporáneo en aplicaciones cosméticas y mezclas de grasas en lugar de la suplementación nutricional directa.3
Investigación emergente de la ciencia de las plantas
La investigación científica reciente se ha centrado en gran medida en mejorar la biodisponibilidad de los compuestos únicos presentes en el mamey sapote a través de la optimización de su adquisición y procesamiento.7 En este contexto, los estudios sobre el secado, la detección y el monitoreo poscosecha de frutas tropicales contribuyen con información metodológica relevante para el procesamiento del mamey sapote, incluso cuando no evalúan directamente sus efectos nutricionales.2,7
Consideraciones para futuras investigaciones
Aunque la biodisponibilidad de los componentes del mamey sapote está establecida, aún existe una falta de datos clínicos sobre sus efectos metabólicos a largo plazo utilizando marcadores como la hemoglobina A1c (HbA1c) y los perfiles lipídicos.1 La evidencia humana actual es más sólida para la absorción de carotenoides postprandiales y la contribución de vitamina A que para los resultados cardiometabólicos o antiinflamatorios sostenidos.5 Las preocupaciones toxicológicas importantes se deben a la presencia de glucósidos cianogénicos dentro de las semillas de mamey sapote que liberan cianuro de hidrógeno al hidrolizarse, lo que requiere investigación adicional para establecer límites de seguridad estandarizados para los productos derivados de las semillas.1,3,6
