Al menos 15 ciudadanos mexicanos han perdido la vida bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o durante operativos de control migratorio en Estados Unidos.
Ante el incremento de estas muertes, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a los diplomáticos mexicanos intensificar la supervisión de los centros de detención estadounidenses donde se encuentran connacionales awaiting deportation.
Como medida inmediata, Sheinbaum determinó que el personal consular realice visitas diarias a los centros de detención, sustituyendo la práctica anterior de revisiones semanales. El objetivo de estas visitas es brindar un apoyo más cercano a los detenidos, facilitando el acceso a asesoría legal, el reporte de complicaciones médicas y el contacto con sus familiares.
Esta decisión surge en un contexto de creciente indignación en México debido a los fallecimientos vinculados a la agenda de deportaciones masivas del presidente Trump. Entre los casos registrados, se reportan cuatro muertes ocurridas específicamente en el centro de detención de Adelanto, ubicado en el sur de California.
