Los organismos vivos pueden encontrarse a diferentes altitudes en la atmósfera, aunque es más común que se concentren en las capas superiores. La mayoría de los microorganismos, como bacterias, hongos y virus, habitan en la troposfera, la primera capa atmosférica que se extiende hasta aproximadamente 10-12 kilómetros de altura. En esta capa, las condiciones son más propicias para la vida, gracias a la presencia de oxígeno, humedad y temperaturas más adecuadas.
Sin embargo, algunos microorganismos son capaces de ascender a capas más elevadas, como la estratosfera, llegando hasta los 30 kilómetros de altitud. Allí, se enfrentan a condiciones más extremas, incluyendo una intensa radiación ultravioleta, bajas temperaturas y escasez de nutrientes. Algunos de estos organismos, conocidos como extremófilos, han desarrollado adaptaciones especiales que les permiten sobrevivir en estos entornos hostiles.
A pesar de ello, la vida se vuelve prácticamente imposible por encima de los 30 kilómetros, debido a la combinación letal de radiación, temperaturas extremadamente bajas y falta de oxígeno. Por lo tanto, se puede afirmar que la zona habitable para los organismos en la atmósfera se extiende, como máximo, hasta la estratosfera.
