Microsoft ha acordado pagar 250 millones de dólares para resolver un litigio colectivo iniciado en 2022 por un fondo de pensiones sueco, Sjunde AP-Fonden (AP7), que buscaba originalmente bloquear la adquisición de Activision Blizzard por parte del gigante tecnológico. El acuerdo, anunciado a través de una notificación de un acuerdo preliminar presentada ante la Corte de Chancery de Delaware, pone fin a una de las demandas más polémicas del sector de los videojuegos.
Un caso que amenazaba con reabrir acusaciones previas
El fondo de pensiones argumentó que el entonces CEO de Activision Blizzard, Bobby Kotick, aceleró la venta de la empresa —que incluye franquicias como Call of Duty, Warcraft y Candy Crush— para evitar su posible destitución, lo que habría privado a los accionistas de una mejor valoración por acción. Kotick, por su parte, había negado estas acusaciones, señalando que la transacción de 69 mil millones de dólares reflejaba una operación justa y bien negociada.

Microsoft, por su parte, siempre mantuvo que participó en un proceso de venta transparente y que el acuerdo era equitativo. Sin embargo, el litigio amenazaba con reabrir investigaciones sobre supuestas irregularidades en la gestión de Activision Blizzard antes de su adquisición, un escenario que ambas partes prefirieron evitar.
Compensación para accionistas y cláusulas de confidencialidad
Según los términos del acuerdo, los accionistas que poseyeran acciones de Activision Blizzard entre el anuncio de la compra por parte de Microsoft en enero de 2022 y el cierre de la operación en octubre de 2023 recibirán una compensación adicional de 30 centavos por acción. Como es habitual en estos casos, ninguna de las partes admitirá responsabilidad en el acuerdo, y el lenguaje del mismo incluye cláusulas que sellan cualquier declaración sobre posibles irregularidades.

En un comunicado adjunto a la notificación judicial, Microsoft explicó que el acuerdo se firma «únicamente para evitar la carga, los gastos y las distracciones de una litigación prolongada». La compañía no ha hecho declaraciones adicionales sobre el caso, pero el pago simboliza el cierre de un capítulo conflictivo en una de las adquisiciones más grandes de la industria tecnológica.
El caso deja en evidencia cómo los litigios por adquisiciones corporativas pueden escalar rápidamente, incluso años después de su ejecución, especialmente cuando involucran empresas con historiales controvertidos como el de Activision Blizzard. Para los accionistas, la compensación representa un alivio, aunque no resuelve las dudas sobre la transparencia del proceso original.
