El cinco veces medallista olímpico y considerado el «rey de los moguls», Mikaël Kingsbury, ha dejado atrás las pistas de competición para asumir un nuevo desafío: convertirse en embajador de la Fondation de l’Hôpital de Montréal pour enfants. Tras su última participación en los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina este año, el atleta canadiense, originario de Deux-Montagnes (Quebec), ha anunciado su compromiso con una causa cercana a su corazón: apoyar a niños y adolescentes que enfrentan enfermedades en su provincia.

«Como padre y deportista, me enorgullece apoyar a la Fondation de l’Hôpital de Montréal para dar a los niños enfermos de Quebec la oportunidad de crecer sanos», declaró Kingsbury. Su vinculación con la fundación busca visibilizar las necesidades de los pacientes pediátricos y materno-fetales atendidos en el hospital, que atiende al 63% del territorio de Quebec. Además, impulsará campañas públicas y visitas a pacientes para fomentar la donación y el apoyo a programas innovadores de atención médica y investigación.
Kingsbury, quien vive en Quebec junto a su pareja Laurence y su hijo de 21 meses, destacó que este nuevo rol es especialmente significativo para él. «Me conmueve profundamente tener la oportunidad de ayudar a niños y familias en mi provincia natal», afirmó. Con una carrera marcada por su disciplina y determinación, el atleta —quien acumula 100 victorias en la Copa del Mundo y cinco medallas olímpicas— ahora busca inspirar a través de una causa que trasciende el deporte.
La fundación, que financia cuidados pediátricos y materno-fetales, así como iniciativas de investigación y apoyo comunitario, contará con el respaldo de Kingsbury para ampliar su alcance y sensibilizar a la población sobre los desafíos que enfrentan los menores en la región.
