Los números son herramientas comunes en los mensajes de salud para influir en el comportamiento y motivar a las personas. Sin embargo, no todas las cifras que circulan ampliamente se basan en evidencia científica sólida. Una afirmación en particular ha ganado terreno con el tiempo: la idea de que las personas toman más de 200 decisiones relacionadas con la comida cada día sin ser conscientes de ello.
Según Maria Almudena Claassen, investigadora postdoctoral en el Centro de Racionalidad Adaptativa del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, esta idea genera una impresión engañosa. “Este número ofrece una imagen distorsionada de cómo las personas toman decisiones sobre su alimentación y del control que realmente tienen sobre ellas”, afirma.
Claassen trabajó junto a Ralph Hertwig, Director del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, y Jutta Mata, investigadora asociada del Instituto y Profesora de Psicología de la Salud en la Universidad de Mannheim. Juntos, publicaron una investigación que demuestra cómo métodos de medición defectuosos pueden alimentar suposiciones inexactas sobre el comportamiento alimentario.
El Origen de la Afirmación de las 200 Decisiones Alimentarias
La estimación ampliamente citada de 200 decisiones diarias relacionadas con la comida se remonta a un estudio de 2007 realizado por los científicos estadounidenses Brian Wansink[1] y Jeffery Sobal. En ese estudio, se pidió a 154 participantes que estimaran cuántas decisiones tomaban cada día sobre comer y beber. En promedio, reportaron 14.4 decisiones.
Posteriormente, se les solicitó que estimaran cuántas opciones hacían durante una comida típica en varias categorías, incluyendo “cuándo”, “qué”, “cuánto”, “dónde” y “con quién”. Estas estimaciones se multiplicaron por el número de comidas, refrigerios y bebidas que los participantes indicaron consumir en un día típico. Al sumarlas, este cálculo produjo un promedio de 226.7 decisiones por día.
Los investigadores interpretaron la diferencia entre las dos estimaciones, 212.3 decisiones, como evidencia de que la mayoría de las decisiones alimentarias son inconscientes o “automáticas”.
Por Qué los Investigadores Consideran que el Número es Engañoso
Claassen y sus colegas argumentan que esta conclusión no se sostiene. Señalan debilidades metodológicas y conceptuales en el diseño del estudio y afirman que la discrepancia puede explicarse por un sesgo cognitivo conocido como el efecto de subaditividad.
Este efecto ocurre cuando las personas dan estimaciones numéricas más altas después de dividir una pregunta amplia en muchas partes más pequeñas. En otras palabras, preguntar sobre las decisiones alimentarias de forma fragmentada infla naturalmente el total. Según los investigadores, el gran número de supuestas decisiones “automáticas” refleja este sesgo en lugar de una realidad observada.
El equipo también advierte que repetir afirmaciones simplificadas puede influir en la forma en que las personas perciben su propio comportamiento, de manera perjudicial. “Esta percepción puede socavar la autoeficacia”, dice Claassen. “Mensajes simplificados como este distraen del hecho de que las personas son perfectamente capaces de tomar decisiones alimentarias conscientes e informadas”.
Repensando Cómo se Definen las Decisiones Alimentarias
Los investigadores sostienen que las decisiones alimentarias significativas deben definirse en términos específicos y del mundo real. ¿Qué se está comiendo? ¿Cuánto? ¿Qué se está evitando? ¿Cuándo se toma la decisión? ¿Y qué contexto social o emocional la rodea?
Las decisiones alimentarias no ocurren de forma aislada. Están vinculadas a situaciones concretas, como elegir entre ensalada y pasta o decidir si saltarse una porción. Las decisiones más importantes son aquellas que se conectan directamente con los objetivos personales. Alguien que intenta perder peso puede centrarse en opciones más ligeras para la cena. Alguien que busca comer de forma más sostenible puede priorizar las comidas a base de plantas.
Por Qué Importan los Múltiples Métodos de Investigación
Para comprender mejor el comportamiento alimentario cotidiano, los investigadores abogan por el pluralismo metodológico. Esto significa utilizar una combinación de enfoques en lugar de depender de un único método de conteo. Sugieren herramientas como observaciones cualitativas, seguimiento digital, estudios de diario e investigación transcultural.
Ralph Hertwig enfatiza que las cifras llamativas pueden distraer de lo que realmente importa. “Los números mágicos, como las supuestas 200 decisiones alimentarias, no nos dicen mucho sobre la psicología de las decisiones alimentarias, especialmente si estos números resultan ser distorsionados”, afirma.
“Para comprender mejor el comportamiento alimentario, necesitamos comprender mejor cómo se toman exactamente las decisiones y qué las influye”.
Cómo el “Autopush” Puede Apoyar Elecciones Más Saludables
Comprender cómo funcionan realmente las decisiones alimentarias puede ayudar a las personas a construir hábitos más saludables. Una estrategia práctica destacada por los investigadores es el “autopush” (self-nudging). Este enfoque implica organizar el entorno de manera que las opciones más saludables sean más fáciles de elegir.
Los cambios simples pueden tener un impacto. Mantener fruta precortada a mano en el refrigerador o colocar los dulces fuera de la vista puede apoyar los objetivos a largo plazo sin requerir una fuerza de voluntad constante. El autopush forma parte del enfoque de “boosting”, que se centra en fortalecer las habilidades de toma de decisiones personales en lugar de depender de señales externas (Reijula & Hertwig, 2022).
En Resumen
- Durante años, ha circulado ampliamente la idea de que las personas toman más de 200 decisiones inconscientes relacionadas con la comida al día. Esta cifra se basa en un estudio metodológicamente defectuoso y ofrece una visión distorsionada de la toma de decisiones humana.
- Afirmaciones demasiado simplificadas como esta pueden debilitar la autoeficacia y sugerir erróneamente que las elecciones alimentarias están fuera del control consciente.
- Los investigadores del MPI abogan por el pluralismo metodológico al estudiar las decisiones alimentarias.
- Estrategias como el autopush pueden ayudar a las personas a tomar decisiones informadas y que promuevan la salud.
Nota
- Si bien Brian Wansink fue removido de su puesto académico y 18 de sus artículos fueron retractados, el estudio discutido aquí no ha sido retractado. Nuestra crítica se centra no en una mala conducta, sino en las deficiencias metodológicas y conceptuales inherentes al diseño del estudio.
