Marruecos eliminará el uso de agua potable en sectores industriales clave para 2030
El gobierno marroquí ha anunciado un plan ambicioso para prohibir el uso de agua potable en industrias intensivas como la textil, agrícola y energética antes de 2030, según informó Morocco World News. La medida busca aliviar la presión sobre los recursos hídricos en un país donde el 80% de las precipitaciones se concentran en solo tres meses al año, según datos de la Oficina Nacional de Electricidad y Agua (ONEE).
El plan incluye inversiones clave como los 250 millones de euros que la ONEE obtuvo del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (EBRD) para modernizar infraestructuras, según Yabiladi.com. Estos fondos se destinarán a plantas de desalinización y redes de distribución, tecnologías que ya han demostrado reducir el consumo en un 30% en sectores como el agrícola, según un informe citado por The Cable.
¿Cómo funciona el modelo marroquí que podría inspirar a África?
Marruecos ha combinado desalinización con un sistema integrado que incluye reutilización de aguas residuales tratadas y transferencias interbacias, según detalla The North Africa Post. Mientras países como Egipto dependen en un 70% de la desalinización —según datos de la ONU—, Marruecos diversifica su estrategia con un enfoque en eficiencia hídrica industrial. «No es solo tecnología, es un cambio cultural», declaró un funcionario de la ONEE a CNN, destacando que el 60% de las industrias ya usan aguas no potables.
¿Qué sectores se verán más afectados y cómo?
El texto industrial —que consume el 12% del agua total en Marruecos— será el primero en migrar a fuentes alternativas, según el calendario oficial. Sectores como el textil (donde Marruecos es el cuarto exportador mundial) y la agricultura (que emplea al 40% de la fuerza laboral) enfrentan ajustes, pero con beneficios: la ONEE proyecta ahorros de hasta 500 millones de metros cúbicos anuales para 2030, equivalentes al consumo de 2,5 millones de personas, según cálculos citados por Morocco World News.
El desafío radica en la adaptación de pequeñas y medianas empresas, que representan el 90% del tejido industrial. «Muchas no tienen capacidad para invertir en sistemas de tratamiento», advirtió un experto en recursos hídricos a The Cable. Para mitigarlo, el gobierno ha creado un fondo de 100 millones de euros para subsidiar la transición tecnológica.
¿Podría África seguir el ejemplo marroquí?
El modelo marroquí ha llamado la atención en el continente, donde países como Sudáfrica (que enfrenta racionamientos) y Argelia (con un 90% de dependencia de acuíferos) exploran opciones similares. «La clave no es copiar, sino adaptar», señala un informe de la Banco Africano de Desarrollo citado por CNN. Sin embargo, expertos advierten que el contexto varía: mientras Marruecos tiene acceso al Atlántico para desalinización, países como Chad o Níger carecen de esa infraestructura.
La experiencia marroquí demuestra que la solución no está solo en la tecnología, sino en la combinación de políticas públicas, inversión extranjera y participación privada. «Es un modelo escalable, pero requiere voluntad política y paciencia», concluyó el director de la ONEE en declaraciones a The North Africa Post.
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¿Qué pasa con las plantas desalinizadoras en Marruecos?
El país ya opera 16 plantas desalinizadoras, con una capacidad instalada de 750.000 metros cúbicos diarios, según datos de la ONEE. La más grande, en Dakhla, produce el 30% del agua potable de la región de Laayoune-Sakia El Hamra. Sin embargo, la desalinización representa solo el 10% de la solución marroquí: el resto proviene de reutilización de aguas residuales (25%) y transferencias entre cuencas hidrográficas (65%), según un estudio publicado en ScienceDirect y citado por The Cable.

El costo energético sigue siendo un desafío: desalinizar un metro cúbico consume entre 3 y 5 kWh, según cálculos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Por eso, Marruecos ha priorizado plantas solares para alimentar estas instalaciones, reduciendo la huella de carbono en un 20% desde 2018.
¿Qué sigue para Marruecos y el resto de África?
El próximo hito será la entrada en operación de la planta de Jorf Lasfar, la más grande de África, con una capacidad de 1 millón de metros cúbicos diarios para 2025. Mientras tanto, países como Túnez y Mauritania han expresado interés en replicar el modelo marroquí, aunque con ajustes locales. «La lección es clara: no hay una solución única, pero la innovación y la cooperación son esenciales», afirmó un diplomático africano en una reunión reciente organizada por la ONU, según reportó CNN.
