La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha activado este miércoles 14 de agosto su nivel más alto de alerta sanitaria a nivel mundial ante el resurgimiento de casos de mpox (viruela del mono). La situación ha despertado la preocupación en territorios ultramarinos como La Reunión y Mayotte, donde la detección de nuevos casos revive el recuerdo de crisis sanitarias mal gestionadas.
Tras la identificación de un primer caso en La Reunión y posteriormente de dos en Mayotte esta semana, la diputada de La Reunión, Karine Lebon, ha instado al gobierno a tomar medidas, según informa La Première Réunion. La diputada teme que la alerta se minimice, dado que el virus circula en el Océano Índico y existen numerosas conexiones regionales. Lebon enfatiza que la simple llamada a la vigilancia no es suficiente, sino que se necesitan recursos movilizables de inmediato y una organización preparada para escalar rápidamente.
Esta inquietud se basa en la experiencia reciente con la crisis del Covid-19, durante la cual La Reunión experimentó retrasos logísticos y decisiones tardías. La diputada Lebon busca evitar que se repita un escenario similar: un virus inicialmente poco visible seguido de una respuesta lenta.
Ante estas alertas, el gobierno asegura que ya existe un dispositivo implementado. La ministra de Salud ha declarado que los casos identificados han sido aislados, las investigaciones sanitarias no han revelado una circulación activa del virus, y que existen reservas de vacunas y pruebas disponibles. Se podría implementar rápidamente una vacunación selectiva, especialmente para los contactos cercanos y las personas vulnerables.
En Mayotte, la Agencia Regional de Salud atribuye un caso a la contaminación intrafamiliar relacionada con un viaje a Madagascar y afirma haber iniciado inmediatamente las medidas de seguimiento. Las autoridades recuerdan que la mpox se transmite principalmente por contacto físico estrecho y prolongado, instando a la población a estar atenta a los síntomas.
Aunque la mpox ya no se considera una emergencia de salud pública mundial, sigue siendo un indicador sensible en los territorios insulares, donde cada señal sanitaria adquiere una dimensión política. Más allá del número de casos, la capacidad de anticipación es ahora el factor clave que se está evaluando.
