El repentino fallecimiento del senador estadounidense Lindsey Graham a los 71 años sacudió al Partido Republicano y dejó al presidente Donald Trump reflexionando sobre la fragilidad del poder en Washington, en un mes marcado por homenajes en el Capitolio y la Catedral Nacional.
El fallecimiento repentino del senador Lindsey Graham a principios de este mes dejó al presidente Donald Trump profundamente conmovido y sumido en una marcada reflexión sobre la vejez y la mortalidad, según informó el Washington Post. El mandatario estadounidense no esperaba que Graham muriera primero. A sus 71 años, el legislador por Carolina del Sur era casi una década más joven que el presidente y se había mantenido como una presencia incansable y enérgico operador tanto en Washington como en el escenario internacional hasta el final de sus días.
La partida del influyente legislador provocó homenajes de gran escala en la capital estadounidense. Las ceremonias fúnebres comenzaron en la rotonda del Capitolio de los Estados Unidos, donde una Guardia de Honor de las Fuerzas Armadas trasladó sus restos en reconocimiento a su servicio militar en la Fuerza Aérea, antes de un servicio privado en la Catedral Nacional de Washington con la presencia de líderes políticos y extranjeros.
Homenajes en Washington y la sucesión en el Senado
Las exequias reunieron a figuras de la política nacional y líderes internacionales, incluidos el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, quien viajó a Washington para reunirse con los legisladores. Para cubrir temporalmente el puesto vacante y restaurar la reducida mayoría republicana en el Senado, el presidente Trump optó por una solución familiar.
El legado diplomático y el impulso final a las sanciones contra Rusia
En el plano legislativo, la muerte de Graham aceleró el avance de su última gran iniciativa política. Fox News reportó que el proyecto de ley bipartidista destinado a imponer sanciones severas a Rusia por la guerra en Ucrania encaró su votación procedimental clave en el Senado como un tributo directo a su trayectoria.
El senador Richard Blumenthal, demócrata por Connecticut, relató las últimas conversaciones que mantuvo con su colega fallecido sobre esta medida de presión contra el gobierno de Vladimir Putin, señalando, tal como lo expresó el senador Graham, que era un asunto de enorme relevancia y que a todos les había ido muy bien.
De las críticas a Donald Trump a la alianza en la era MAGA
La trayectoria de Graham estuvo definida por una notable capacidad de adaptación política. Sin embargo, tras la llegada del magnate a la Casa Blanca, su relación evolucionó de manera radical hasta convertirlo en un leal defensor de la agenda conservadora y una figura clave de enlace.

A pesar de un distanciamiento temporal la noche del 6 de enero de 2021 —cuando pronunció en el pleno del Senado la frase Count me out.
Enough is enough
tras el asalto al Capitolio—, Graham y Trump restablecieron rápidamente sus lazos políticos en Mar-a-Lago.
Reacciones del presidente y rechazo a las teorías sobre su muerte
Ante las especulaciones y teorías de conspiración surgidas en torno al fallecimiento del senador, el presidente Trump desestimó tajantemente cualquier indagación federal.

Trump explicó que había revisado los informes médicos facilitados por los doctores de la Casa Blanca y señaló que la afección que sufrió el senador presentaba similitudes con la causa de muerte de su padre a una edad comparable, tratándose de un cuadro clínico súbito y de muy difícil detección previa. Mientras la actividad legislativa continúa bajo el renovado equilibrio de fuerzas en el Senado, la abrupta ausencia de Graham deja un vacío difícil de llenar en la maquinaria de consensos del Capitolio.
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