NASA ha confirmado los detalles de la misión Artemis III, programada para mediados de 2027 como un vuelo de prueba en la órbita terrestre baja. La agencia espacial busca validar los sistemas de los módulos de aterrizaje lunares desarrollados por SpaceX y Blue Origin antes de un previsto descenso tripulado al polo sur de la Luna en 2028.
La compleja campaña de pruebas en la órbita terrestre de Artemis III
Antes de que los astronautas vuelvan a descender al satélite natural, la agencia espacial llevará a cabo una de las misiones de prueba más ambiciosas y complejas de su historia. El programa modificado establece que la misión Artemis III no aterrizará en la superficie lunar, sino que operará completamente en la órbita terrestre baja.
We are not slowing down. 🚀Our Artemis III mission will send four astronauts to low Earth orbit next year to test critical systems needed for future lunar landings https://t.co/jSHP2lHuOx and we’re accelerating efforts to ensure the success of Artemis IV, the first Artemis… pic.twitter.com/m8taK5B7Oy
— https://x.com/NASA/status/2113776971603689874
El plan requiere tres lanzamientos independientes en un periodo muy reducido. Por un lado, Blue Origin enviará su lander Blue Moon Mark 2 Alpha mediante un cohete New Glenn para que se mantenga en órbita a unos 439 kilómetros de la Tierra. Poco después, la NASA lanzará su cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion con cuatro tripulantes —tres astronautas de la NASA y uno italiano— para realizar maniobras conjuntas de encuentro y acoplamiento.

La tripulación asignada a esta misión está integrada por los astronautas Randy Bresnik, Frank Rubio, Andre Douglas y el representante de la Agencia Espacial Europea Luca Parmitano. Durante el vuelo de dos semanas alrededor de la Tierra, los cuatro especialistas abordarán la nave Orion para conectar con las dos naves de aterrizaje construidas por las empresas privadas de Elon Musk y Jeff Bezos.
La secuencia operativa contempla que Orion se acople primero con la versión de prueba de Blue Origin a unos 435 kilómetros de altura, permaneciendo juntos durante varios días mientras los astronautas ingresan a la cabina del lander. Posteriormente, la cápsula se coordinará con el vehículo Starship de SpaceX en una órbita ligeramente inferior para comprobar el comportamiento de ambos sistemas acoplados en el espacio.
La estrategia de SpaceX y Blue Origin frente a los plazos de 2028
La revisión del cronograma anunciada por la administración de la agencia busca mantener la meta de un alunizaje tripulado en 2028, pero abre un periodo de competencia directa entre los dos contratistas principales. La estrategia pretende asegurar una ruta alternativa en caso de que alguna de las compañías sufra problemas en la cadena de suministro o dificultades técnicas severas.

Las dos empresas siguen caminos técnicos notablemente distintos para resolver el transporte de tripulaciones.
Lo que estamos emprendiendo es ambicioso. Es extraordinariamente difícil, y años de decisiones, tanto dentro como fuera de los muros de esta agencia, nos han costado tiempo y recursos que nunca tuvimos de sobra.
Los equipos directivos y de ingeniería de la agencia han desplegado personal directamente en las instalaciones de los proveedores para revisar reportes diarios y agilizar la fabricación de componentes. Las pruebas subsiguientes servirán para determinar cuál de los dos vehículos obtendrá la autorización definitiva para efectuar el primer descenso con tripulación en la misión Artemis IV.
La resolución de problemas históricos de propulsión y el camino hacia el polo sur
Para facilitar las operaciones del lander de Blue Origin, la NASA trabaja con United Launch Alliance en una versión extendida de la etapa superior Centaur V. Este desarrollo permitirá que la nave Orion alcance una órbita lunar baja, resolviendo un problema histórico de capacidad de propulsión que afectaba el diseño original de la nave.
Los directivos de la agencia han insistido en que la velocidad de ejecución no implicará relajar los controles técnicos. Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, recalcó que las autoridades de ingeniería mantendrán la supervisión estricta de la seguridad en cada fase de los ensayos previos a la selección final del vehículo que transportará a la tripulación en el programa Artemis IV.

El área seleccionada para el descenso definitivo se sitúa en la región del polo sur lunar, caracterizada por condiciones extremas de iluminación, pendientes pronunciadas y temperaturas muy bajas. Las misiones de carga comercial previas bajo el programa CLPS servirán para recabar datos meteorológicos y topográficos esenciales antes del aterrizaje de los astronautas.
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