El balance de muertos por las inundaciones catastróficas y el colapso glaciar en la frontera entre Nepal y Tíbet supera las 950 víctimas, mientras los equipos de rescate luchan a contrarreloj para abrir túneles y rescatar a cientos de trabajadores atrapados en complejos hidroeléctricos.
La cifra combinada de fallecidos en Nepal y China superó los 950, mientras que más de 4.400 personas continúan desaparecidas en ambas naciones. La asociación de productores de energía independientes de Nepal indicó que al menos 900 trabajadores de 12 proyectos hidroeléctricos dañados en los distritos de Rasuwa y Nuwakot permanecen sin ser localizados, con cerca de 500 de ellos presumiblemente confinados en galerías subterráneas.
Labores críticas de rescate en los proyectos Trishuli y Chilime
Los equipos de emergencia combinan excavadoras, maquinaria pesada y explosivos controlados en condiciones meteorológicas muy adversas para penetrar el lodo y los escombros que bloquean los accesos. En el proyecto Upper Trishuli-1, al menos 576 personas constan como desaparecidas, y unas 300 estarían atrapadas en su interior, de acuerdo con los datos aportados por la agencia de gestión de desastres de Nepal.
Por su parte, el ejército nepalí desplegó operaciones en el proyecto Trishuli-3, donde los efectivos trabajan para descender unos 15 metros a través de un túnel. Jakob Steiner, un geocientífico de la Universidad de Graz en Austria citado por medios internacionales, explicó la magnitud de estas infraestructuras y los riesgos a los que se enfrentan los operarios.

Estas túneles son lo suficientemente grandes como para conducir camiones a través de ellos, y por lo que entendemos, han logrado llevar oxígeno a algunos de los que están atrapados dentro y están intentando rescatarlos ahora. Es una carrera contra el tiempo, sin embargo, ya que la gente necesita comida y agua. Jakob Steiner, geocientífico de la Universidad de Graz en Austria
En el terreno, rescatistas voluntarios y montañeros como Ashish Gurung improvisan pasarelas de madera y cuerdas para avanzar entre capas de lodo que llegan hasta el pecho en zonas como la planta hidroeléctrica de Chilime. A pesar de los esfuerzos, las dificultades técnicas son monumentales. Raja Ram Basnet, portavoz del ejército nepalí, señaló que una gran cantidad de escombros se ha depositado y eso nos plantea un gran desafío para abrir los túneles, según recogieron los servicios de noticias.
Respuesta internacional y despliegue en las zonas fronterizas
Mientras tanto, en el lado chino, los trabajos se han concentrado en rehabilitar la carretera que conduce al paso fronterizo de Gyirong Port, sumergida bajo dos o tres metros de agua debido a las crecidas de los ríos, según mostraron las transmisiones de la televisión estatal CCTV.

A nivel diplomático y de asistencia exterior, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que aproximadamente 85 ciudadanos estadounidenses permanecían sin ser localizados, aunque nueve habían sido evacuados con éxito y se destinó medio millón de dólares en ayuda de emergencia para refugios y saneamiento, según declaró el portavoz Tommy Pigott.
El impacto humano y la incertidumbre sobre los desaparecidos
La tragedia ha golpeado duramente a familias de diversos países que buscaban a sus seres queridos en centros de rescate y morgues improvisadas.
No sé si está vivo o muerto, declaró Nagappan a la agencia de noticias AP, reflejando el dolor de miles de allegados. Por su parte, el primer ministro nepalí, Balendra Shah, calificó el suceso en una publicación oficial como un desastre natural sin precedentes y aseguró que las operaciones continuarán a pesar de las adversidades meteorológicas y el riesgo constante de nuevas inundaciones provocadas por lagos glaciares desbordados.
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