El Ministerio de Educación de Nueva Zelanda ha solicitado una explicación formal a la empresa de transporte Ritchies tras registrarse dos incidentes en los que estudiantes vulnerables quedaron encerrados en furgonetas escolares durante horas. En los casos reportados, un estudiante no verbal y un menor de 11 años con autismo fueron hallados dentro de los vehículos tras largos periodos de espera, según informaron 1News, RNZ y el NZ Herald.
¿Qué ocurrió en los incidentes de transporte escolar?
En el caso más reciente, un niño de 11 años con autismo permaneció encerrado en una furgoneta durante horas, un suceso que sigue a otro incidente similar que involucró a un estudiante no verbal, según reportes del NZ Herald. En una situación distinta, el conductor de una unidad se perdió mientras trasladaba a niños con necesidades especiales, lo que resultó en un trayecto de más de dos horas de duración. El NZ Herald cita el testimonio de una persona afectada que recibió la noticia con la frase: «Lo siento, ella está en el coche».
¿Cómo reaccionaron las autoridades?
El Ministerio de Educación ha exigido respuestas inmediatas a Ritchies, la empresa responsable de las rutas, según confirmó RNZ. Mientras que los reportes de 1News y el NZ Herald destacan la frecuencia de estos fallos en el servicio, el Ministerio busca determinar las causas exactas de estos errores operativos. La preocupación se centra en la vulnerabilidad de los estudiantes, muchos de los cuales requieren asistencia especializada y no pueden comunicarse eficazmente en situaciones de emergencia.
Diferencias en los reportes de los medios
La cobertura de los hechos muestra un enfoque variado sobre la gravedad del servicio de transporte. El NZ Herald vincula ambos casos como una serie de fallos sistémicos, calificándolos como «incidentes de autobús escolar», mientras que RNZ pone el énfasis en la rendición de cuentas institucional exigida por el Ministerio. Por su parte, 1News se ha centrado en la condición específica de los niños involucrados, subrayando el impacto de dejar a un estudiante no verbal encerrado sin supervisión durante un periodo prolongado.
