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Un estudio reciente ha revelado que niveles elevados de una toxina bacteriana intestinal pueden desencadenar la nefritis lúpica, una complicación grave del lupus eritematoso sistémico que afecta los riñones. La investigación, publicada en Medical Xpress, sugiere que esta toxina, producida por ciertas bacterias del intestino, juega un papel clave en la activación del sistema inmune que lleva al daño renal en pacientes con lupus.
