El síndrome de piernas inquietas (SPI) y el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades (TMPE), que afectan a casi un 5-10% de los adultos, son comunes y tienen un impacto significativo en la calidad del sueño, el funcionamiento diario y la calidad de vida en general. Publicadas en Sleep Medicine, las guías actualizadas sobre el SPI proporcionan recomendaciones precisas y basadas en evidencia para la práctica clínica en el tratamiento del SPI y el TMPE tanto en adultos como en poblaciones pediátricas.1
Para guiar con mayor precisión la toma de decisiones clínicas, la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) encargó a un grupo de trabajo de expertos en medicina del sueño que desarrollaran las recomendaciones y asignaran niveles de solidez basados en una revisión sistemática de la literatura. Utilizando la metodología de Evaluación, Desarrollo y Clasificación de Recomendaciones (GRADE), el grupo de trabajo consideró factores como la certeza de la evidencia, el equilibrio entre beneficios y riesgos, los valores y preferencias del paciente, y el uso de recursos. Una vez completadas, las recomendaciones finales fueron aprobadas por la Junta Directiva de la AASM. Las actualizaciones se basan en las revisiones de 2012 de las guías del SPI, incorporando nuevos estudios y datos emergentes relevantes para la atención del SPI.
Las últimas guías abarcan un amplio espectro de manejo del SPI, comenzando con pruebas diagnósticas, estrategias de tratamiento y manejo de los síntomas, al tiempo que destacan las poblaciones en las que el SPI es particularmente prevalente. Las guías proporcionan recomendaciones para el tratamiento del SPI, seguidas de opciones de tratamiento específicas adaptadas a escenarios individuales del paciente. Estas recomendaciones se dirigen a adultos, poblaciones adultas especializadas y niños con SPI, así como a adultos con TMPE.
Andy Berkowski, MD, PhD, certificado por la Junta Americana de Psiquiatría y Neurología en Medicina del Sueño, formó parte del grupo de trabajo de la AASM encargado de revisar las guías del SPI. Como parte de una cobertura continua, NeurologyLive® se reunió con Berkowski para una entrevista exclusiva sobre los puntos clave de las nuevas guías, así como la importancia clínica de algunas de las recomendaciones más detalladas. Berkowski, fundador de ReLACS Health, también destacó las preguntas sin respuesta y las posibles lagunas dentro de las guías, al tiempo que compartió su perspectiva sobre el futuro de la atención del SPI después de su implementación.
Resumen de las guías:
Las guías del SPI de 2025 representan un cambio importante en la estrategia de tratamiento en comparación con las iteraciones anteriores. En general, el enfoque se ha alejado de los agonistas de la dopamina, que históricamente eran la terapia de primera línea, hacia la suplementación con hierro y los medicamentos gabapentinoideos. Esta transición refleja años de acumulación de evidencia y una creciente comprensión de la fisiopatología del SPI. Si bien los agonistas de la dopamina todavía están ocasionalmente indicados en casos raros, generalmente ya no se recomiendan.
Puntos clave:
- Los agonistas de la dopamina, antes de primera línea, ya no se recomiendan excepto en circunstancias excepcionales.
- El enfoque principal debe estar en el manejo del hierro y los gabapentinoides.
- Esto representa un cambio de 180 grados con respecto a las guías de 2012.
- Los clínicos deberán ajustar los hábitos de prescripción para alinearse con la evidencia actualizada.
Implicaciones clínicas en la atención al paciente:
Las guías actualizadas enfatizan un enfoque preventivo e individualizado. Se anima a los clínicos a optimizar la higiene del sueño y minimizar los factores que exacerban el SPI antes de iniciar la terapia farmacológica. La evaluación y el manejo de los niveles de hierro son fundamentales para la atención, con objetivos séricos específicos recomendados tanto para la suplementación oral como intravenosa. Este enfoque tiene como objetivo estabilizar los síntomas, reducir la progresión de la enfermedad y limitar las complicaciones relacionadas con los medicamentos.
Puntos clave:
- Atención preventiva: Priorizar la higiene del sueño, los patrones de sueño consistentes y evitar sustancias que exacerban el SPI (alcohol, ciertos antidepresivos, antieméticos, antipsicóticos).
- Evaluación del hierro: El monitoreo regular de la ferritina y la saturación de transferrina es esencial.
- Hierro oral: ferritina
- Hierro IV: ferritina hasta 100
- Enfoque en la planificación del tratamiento individualizado más allá de las recomendaciones generales.
- Enfatiza la intervención temprana y la prevención de los síntomas en lugar del tratamiento reactivo.
Preguntas sin respuesta:
Si bien las guías del SPI de 2025 proporcionan sólidas recomendaciones basadas en evidencia para el tratamiento de primera línea, Berkowski señaló que dejan algunas preguntas sin resolver, particularmente con respecto a las terapias de segunda o tercera línea. Cabe destacar que los clínicos aún deben ejercer su juicio para los pacientes que no responden a los tratamientos iniciales. Los opioides y los agonistas de la dopamina siguen siendo áreas de incertidumbre clínica, con los opioides recomendados condicionalmente y los agonistas de la dopamina generalmente desalentados. Las guías sirven como un marco en lugar de un algoritmo paso a paso completo para casos complejos.
Puntos clave:
- Las guías se centran en el tratamiento de primera línea, dejando menos orientación para los pacientes que no responden a múltiples terapias.
- Agonistas de la dopamina: generalmente no se recomiendan, aunque existen casos de uso a corto plazo o específicos.
- Opioides: se recomiendan condicionalmente, pero requieren un juicio clínico cuidadoso.
- Proporciona un marco general en lugar de una jerarquía detallada para la terapia de segunda y tercera línea.
Implicaciones futuras para el campo:
En resumen, Berkowski enfatizó que las guías del SPI de 2025 marcan un cambio de paradigma en el manejo del SPI. Al eliminar los agonistas de la dopamina de la atención de rutina, se espera que los clínicos adopten una estrategia preventiva centrada en el hierro. Este cambio puede conducir a menos casos de aumento (empeoramiento de los síntomas debido al uso de agonistas de la dopamina) y a mejores resultados a largo plazo para los pacientes. El nuevo enfoque tiene como objetivo cambiar el SPI de una condición crónica y empeorante percibida a una condición que es manejable y estable para muchos pacientes, beneficiando a los médicos de atención primaria, neurólogos y especialistas en sueño.
Puntos clave:
- Cambio de paradigma importante: los agonistas de la dopamina se eliminan en gran medida de la atención de rutina.
- Énfasis en la atención preventiva y el manejo de los factores que exacerban.
- La suplementación con hierro y los gabapentinoides son ahora los tratamientos principales.
- Resultados anticipados: síntomas más estables, reducción del aumento y mejor manejo a largo plazo.
- Potencial para cambiar la percepción del SPI de una condición degenerativa a un trastorno manejable.
Transcripción editada para mayor claridad.
REFERENCIA
1. Winkelman JW, Berkowski JA, DelRosso LM, et al. Treatment of restless legs syndrome and periodic limb movement disorder: an American Academy of Sleep Medicine clinical practice guideline. J Clin Sleep Med. 2025;21(1):137-152. doi:10.5664/jcsm.11390
