El índice de masa corporal (IMC) tradicional, calculado a partir de la altura y el peso, puede indicar sobrepeso, pero no refleja la verdadera salud o enfermedad del tejido adiposo. Según estudios, hasta un 30% de las personas con un IMC considerado normal ya presentan alteraciones metabólicas peligrosas. Por el contrario, existen individuos con un IMC elevado cuyo metabolismo permanece en gran medida sin alteraciones. Esta discrepancia puede llevar a un diagnóstico y tratamiento tardíos de pacientes en riesgo.
Estudios poblacionales exhaustivos
Para este reciente trabajo científico, un equipo internacional de investigadores utilizó datos de dos grandes estudios poblacionales suecos, con un total de casi 2.000 participantes. Además de las características clásicas de salud y estilo de vida, se analizaron exhaustivos valores de laboratorio de la sangre y del microbioma intestinal. Con base en esta información, los investigadores desarrollaron un modelo de cálculo que predice el IMC metabólico.
“Nuestro IMC metabólico revela una alteración metabólica oculta que no siempre es visible en la báscula. Dos personas con el mismo IMC pueden tener perfiles de riesgo completamente diferentes, dependiendo de la función de su metabolismo y su tejido adiposo”, explica la Dra. Rima Chakaroun, investigadora de la Universidad de Leipzig y primera autora del estudio. Durante una estancia de investigación en la Universidad de Gotemburgo, dirigió este trabajo científico junto con el Prof. Fredrik Bäckhed.
Conexión con las bacterias intestinales
Los resultados muestran que un IMC metabólico (metBMI) inesperadamente alto está asociado con un riesgo de entre uno y cinco veces mayor de desarrollar diversas enfermedades y afecciones: hígado graso, diabetes, acumulación de grasa alrededor de los órganos internos e insulinorresistencia. Además, las personas con un metBMI elevado perdieron un 30% menos de peso después de someterse a operaciones bariátricas, es decir, intervenciones en el estómago y el intestino diseñadas para lograr una reducción de peso sostenible. Estos pacientes fueron operados en el Hospital Universitario de Leipzig, lo que permitió recopilar datos exhaustivos para el estudio.
Un hallazgo importante de la investigación fue la estrecha relación entre el perfil metabólico y la composición de las bacterias en el intestino. Las personas con un metBMI más alto presentaban una menor diversidad bacteriana y una capacidad reducida de su flora intestinal para convertir las fibras en ácidos grasos beneficiosos, como el ácido butírico. El estudio también destaca que los factores genéticos tienen menos importancia para el metBMI que el estilo de vida y el entorno.
El IMC metabólico desarrollado por los investigadores se basa en mediciones exhaustivas de cientos de pequeñas moléculas en la sangre que reflejan el metabolismo celular. De los más de 1.000 productos metabólicos analizados inicialmente, se identificó un panel reducido de solo 66 metabolitos que conservó casi la misma capacidad predictiva. Estas moléculas reflejan principalmente el estrecho intercambio entre el metabolismo propio del cuerpo y las bacterias intestinales.
Importancia para la medicina del futuro
“El IMC tradicional a menudo pasa por alto a las personas que tienen un peso normal pero un alto riesgo metabólico. El metBMI puede contribuir a una evaluación más justa y precisa del riesgo de enfermedad”, afirma la Dra. Chakaroun.
Por lo tanto, el modelo puede ayudar a identificar a los afectados antes, a precisar la selección para intervenciones quirúrgicas o farmacológicas y a personalizar las decisiones terapéuticas. En el futuro, los modelos se perfeccionarán aún más teniendo en cuenta los marcadores dinámicos de la secreción de insulina y se iniciarán estudios experimentales sobre el eje microbioma intestinal-metabolitos.
Fuente: Universität Leipzig
Publicación original: Rima M. Chakaroun et al.; Multi-omic definition of metabolic obesity through adipose tissue–microbiome interactions; Nature Medicine, enero de 2026, DOI: 10.1038/s41591-025-04009-7
