El hantavirus, aunque menos contagioso que el coronavirus, ha demostrado en ciertos casos capacidad para transmitirse entre personas, según coinciden los científicos. Esta característica —poco común en virus de su tipo— ha generado interrogantes sobre su comportamiento epidemiológico, especialmente tras brotes recientes como el registrado a bordo del crucero *MV Hondius*, donde se confirmaron contagios y fallecimientos vinculados a la cepa andina.
La transmisión persona a persona no es la vía principal de contagio del hantavirus —que se asocia principalmente al contacto con roedores infectados o sus excretas—, pero su detección en situaciones donde se propagó entre humanos refuerza la necesidad de vigilancia sanitaria. Expertos consultados han aclarado que, a diferencia del COVID-19, el hantavirus mantiene una capacidad limitada para generar epidemias o pandemias, con brotes que suelen ser controlables y de alcance geográfico reducido.
En países como Argentina, donde la circulación del virus es endémica, se ha observado un ligero aumento en los casos durante 2026, aunque sin alcanzar niveles alarmantes. Las autoridades sanitarias de la región —incluyendo a Argentina, Chile y Uruguay— continúan investigando el origen del caso inicial en el crucero, así como los mecanismos que permitieron su diseminación entre pasajeros.
Mientras tanto, especialistas insisten en que el hantavirus no representa una amenaza comparable a la del coronavirus en términos de propagación global. Sin embargo, advierten sobre la importancia de mantener medidas de prevención —como evitar el contacto con zonas de alta infestación de roedores— y de monitorear de cerca los casos de transmisión interhumana para entender mejor su dinámica.
