Un estudio reciente ha identificado nuevos biomarcadores lipídicos que podrían ayudar a detectar el deterioro cognitivo leve (MCI, por sus siglas en inglés), una etapa temprana en la progresión hacia la demencia. La investigación, realizada como parte del consorcio Microbiome in Aging Gut and Brain (MiaGB), analizó muestras de saliva, plasma y heces de adultos mayores con MCI y controles sanos mediante cromatografía líquida de alto rendimiento acoplada a espectrometría de masas de alta resolución (LC/MS).
Los resultados mostraron que, en comparación con los controles, las personas con MCI presentaron un aumento de triacilgliceroles oxidados (oxTGs) en la saliva, una disminución de colesteril linoleato (CE 18:2) en el plasma y una reducción de ésteres de ácidos grasos de hidroxiácidos grasos (FAHFAs) en las heces.
Además, se encontró que el ácido linolénico (FA 18:3), el ácido docosapentaenoico (FA 22:5) y el CE 18:2 son metabolitos discriminatorios con un buen desempeño diagnóstico según el análisis de la curva ROC. También se observó un aumento de triglicéridos fecales que contienen ácidos grasos de cadena media (TG-MCFAs) en el grupo de MCI, lo que podría reflejar una absorción lipídica alterada o un metabolismo modificado.
Los investigadores destacan que este enfoque multi-muestral sugiere que los TG-MCFAs fecales podrían servir como biomarcadores prometedores para la detección temprana del MCI, aunque resaltan la necesidad de validaciones mecánicas y longitudinales adicionales.
