La obesidad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud a nivel mundial. En Argentina, las cifras son alarmantes: alrededor del 80% de la población presenta sobrepeso y un 40% vive con obesidad. San Juan no es ajeno a esta realidad, y en conmemoración del Día Mundial de la Obesidad, celebrado el pasado 4 de marzo, una nutricionista local destacó la importancia de un abordaje integral para combatir esta enfermedad.
“La obesidad es una enfermedad compleja, crónica y multifactorial”, explicó la licenciada Celina Moreta, nutricionista especializada en el tratamiento de la obesidad, a DIARIO HUARPE. La especialista enfatizó que la obesidad no se reduce únicamente a la alimentación o a la voluntad individual, sino que involucra factores genéticos, metabólicos, psicológicos y sociales.
Moreta trabaja en el tratamiento de la obesidad y sus patologías asociadas con un equipo interdisciplinario que incluye médicos, psicólogos y otros profesionales de la salud.
Nuevos criterios para diagnosticar la obesidad
El diagnóstico de la obesidad ha evolucionado en los últimos años. Si bien el índice de masa corporal (IMC), que relaciona el peso con la altura, ha sido tradicionalmente el principal indicador, la comunidad científica ahora considera otros factores.
“Antes se diagnosticaba solamente con el índice de masa corporal. Hoy también se analiza la cantidad de grasa corporal que tiene la persona y se habla de obesidad clínica o preclínica”, explicó Moreta.
En este nuevo enfoque, la composición corporal es tan importante como el peso. Una mayor proporción de grasa y una menor masa muscular pueden aumentar los riesgos para la salud.
La especialista también señaló la creciente preocupación por la obesidad infantil, destacando el papel fundamental del entorno familiar en el desarrollo de la enfermedad. La obesidad temprana aumenta el riesgo de padecer enfermedades asociadas en la adultez, como diabetes tipo 2, trastornos cardiovasculares y problemas articulares.
Para un diagnóstico completo, los especialistas también realizan estudios médicos para detectar alteraciones en el colesterol, la glucosa, los triglicéridos y posibles deficiencias vitamínicas.
Un tratamiento que requiere varios profesionales
Debido a su complejidad, la obesidad requiere un tratamiento integral y sostenido en el tiempo. Los especialistas coinciden en que el abordaje debe ser interdisciplinario.
“El tratamiento tiene que ser interdisciplinario. La persona necesita un médico, un nutricionista, muchas veces un psicólogo y otros profesionales que acompañen el proceso”, señaló la nutricionista.
El primer paso suele ser modificar los hábitos alimentarios y promover la actividad física, priorizando cambios progresivos que permitan adoptar un estilo de vida más saludable.
“Una alimentación saludable no significa que la persona nunca más pueda comer un asado o compartir una comida familiar. Lo importante es la frecuencia, las porciones y el equilibrio”, explicó.
Inyecciones para bajar de peso: una herramienta, no la solución mágica
En los últimos años, los medicamentos inyectables para bajar de peso han generado interés y debate. Estas terapias actúan sobre el sistema nervioso central, regulando el apetito y la sensación de saciedad. Sin embargo, Moreta advirtió que su uso debe ser siempre supervisado por profesionales.
“Es una herramienta más dentro del tratamiento. Pero no reemplaza el cambio de hábitos ni el acompañamiento del equipo médico”, explicó.
La indicación de estos medicamentos depende de la evaluación individual de cada paciente y solo puede ser realizada por un médico. El tratamiento requiere controles periódicos para evitar complicaciones, y la automedicación puede ser peligrosa.
“Si no se acompaña con un plan alimentario y controles adecuados, puede generar problemas como anemia, hipoglucemia, cálculos biliares o trastornos gastrointestinales”, advirtió.
La importancia del seguimiento y la prevención
Mantener los tratamientos a largo plazo es uno de los principales desafíos. Es común que los pacientes experimenten altibajos en su proceso.
“Lo importante es mantener el vínculo con el equipo de salud. Si la persona se aleja del tratamiento, es más probable que los kilos vuelvan”, explicó Moreta. “El primer paso siempre es consultar a un especialista. Con acompañamiento profesional, cambios de hábitos y seguimiento médico, es posible mejorar la salud y la calidad de vida”, concluyó.
