Los aumentos en la obesidad infantil observados durante la pandemia de COVID-19 persisten, y los niños más pequeños son los más afectados, según un nuevo estudio publicado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte. El estudio, publicado en la revista Obesity, analizó datos de más de 64,000 niños de entre 5 y 17 años.
Los investigadores encontraron que el índice de masa corporal (IMC) continuó aumentando en los niños pequeños (5 a 11 años) durante el año escolar 2021-2022, mientras que el IMC se estabilizó en los niños mayores (12 a 17 años). El aumento en el IMC fue más pronunciado en los niños pequeños de bajos ingresos y en las minorías raciales y étnicas.
“Vimos un aumento significativo en la obesidad infantil durante la pandemia, y ahora estamos viendo que esos aumentos persisten, especialmente entre los niños más pequeños”, dijo la Dra. Eliana Reyes, autora principal del estudio y profesora asociada de nutrición en la Universidad de Carolina del Norte. “Esto es preocupante porque la obesidad infantil puede tener consecuencias a largo plazo para la salud, como enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.”
Los investigadores sugieren que varios factores pueden estar contribuyendo a la persistencia de la obesidad infantil, incluyendo la disminución de la actividad física, el aumento del tiempo frente a las pantallas y los cambios en los hábitos alimenticios durante la pandemia. También señalan que las desigualdades socioeconómicas pueden estar exacerbando el problema.
“Es importante abordar los factores subyacentes que contribuyen a la obesidad infantil, como la falta de acceso a alimentos saludables y oportunidades para la actividad física”, dijo la Dra. Reyes. “También necesitamos implementar políticas y programas que apoyen a las familias y ayuden a los niños a desarrollar hábitos saludables.”
