La obesidad es un problema de salud pública creciente a nivel mundial, y Francia no es una excepción. Según datos recientes, el 18,1% de los adultos en Francia padecen obesidad, lo que equivale a más de 9 millones de personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, calculado dividiendo el peso en kilogramos por la altura en metros al cuadrado.
Además del IMC, la medición del perímetro de cintura es un factor importante a considerar. Los límites se sitúan en 88 cm para las mujeres y 102 cm para los hombres. Es importante recordar que la composición corporal, es decir, la proporción de grasa y músculo, también influye en la evaluación de la obesidad.
La OMS reconoce la obesidad como una enfermedad crónica desde 1997. Sus causas son multifactoriales, incluyendo desequilibrios entre la ingesta y el gasto energético, factores psicológicos, predisposición genética, medicamentos y alteraciones hormonales.
En respuesta a esta creciente preocupación, se están promoviendo iniciativas para abordar la obesidad de manera integral. Se ha propuesto un plan nacional de lucha contra la obesidad, similar al plan contra el cáncer, con una duración de diez años y renovable. Este plan incluiría medidas para proteger a la población, como la prohibición de pesticidas y disruptores endocrinos, así como la restricción de la publicidad de productos nocivos para la salud.
Centros hospitalarios, como el CHU de Dijon, y asociaciones están organizando talleres de información y sensibilización sobre la obesidad. También se están desarrollando nuevos programas de acompañamiento para personas que luchan contra la obesidad, y se están explorando opciones de tratamiento farmacológico innovadoras.
Se está debatiendo sobre la elegibilidad para la cobertura de gastos relacionados con el tratamiento de la obesidad.
