El Reino Unido podría debilitar su objetivo de vender 2.7 millones de vehículos eléctricos para 2030, según revela una revisión de políticas que el gobierno británico evalúa actualmente y que la BBC ha tenido acceso. La medida, que podría anunciar el primer ministro Rishi Sunak en los próximos días, supondría un retroceso en el plan original de prohibir la venta de coches de combustión a partir de 2035.
¿Por qué el gobierno británico reconsidera la meta?
La decisión responde a presiones de fabricantes de automóviles, que advierten sobre la falta de infraestructura de carga y el alto costo de los vehículos eléctricos para los consumidores. Según fuentes cercanas al Ejecutivo, citadas por la BBC, la industria automotriz ha argumentado que el objetivo actual es demasiado ambicioso y que retrasarlo hasta 2035 sin ajustes previos podría afectar la inversión en el sector.
El gobierno ya había flexibilizado en 2022 el plazo para la prohibición de coches de combustión, posponiéndolo de 2030 a 2035. Ahora, según documentos internos, se estudia reducir el número de vehículos eléctricos vendidos anualmente para alinear las expectativas con la capacidad real del mercado.
¿Qué implicaría este cambio para el mercado?
Si se implementa, la nueva meta —que aún no ha sido confirmada oficialmente— podría ralentizar el crecimiento de un sector que, según datos del Departamento de Transporte británico, representó el 16.6% de las ventas totales de automóviles en 2023. La industria de la carga rápida, que ya enfrenta retrasos en la instalación de puntos de recarga, vería un impacto directo: según la Asociación Británica de Fabricantes de Automóviles (SMMT, por sus siglas en inglés), se necesitarían 300,000 puntos de carga adicionales para 2030 para cumplir con el objetivo original.
Analistas consultados por la BBC señalan que un ajuste en las metas podría desincentivar a los fabricantes a acelerar la producción de modelos eléctricos, especialmente en un contexto donde países como Alemania y Francia mantienen plazos más estrictos para la transición.
¿Cómo reaccionaría la industria y los consumidores?
La SMMT ha expresado su preocupación por un posible retroceso, argumentando que la incertidumbre perjudica la confianza de los inversores. «Un objetivo claro es esencial para que la industria planifique», declaró Mike Hawes, director ejecutivo de la asociación, en declaraciones a la BBC. Sin embargo, grupos ecologistas como Transport & Environment advierten que cualquier flexibilización podría frenar el avance hacia las emisiones cero, objetivo clave del Acuerdo de París.
Para los consumidores, el cambio podría significar un alivio en los precios, pero también una prolongación de la dependencia de los vehículos de combustión. Según una encuesta de YouGov publicada en marzo, solo el 30% de los británicos considera que los coches eléctricos son accesibles para su presupuesto actual.
¿Qué sigue ahora?
El gobierno británico aún no ha confirmado los detalles, pero se espera que Sunak anuncie la decisión antes de que finalice el mes. La BBC indica que la revisión forma parte de una estrategia más amplia para equilibrar la transición energética con las necesidades económicas del país, en un momento en que la inflación y el costo de vida siguen siendo prioritarios.
Mientras tanto, la Comisión Europea observa con atención los movimientos del Reino Unido, ya que cualquier cambio en las políticas de vehículos eléctricos podría influir en las negociaciones comerciales post-Brexit.
