El actual brote de ébola en la República Democrática del Congo avanza a un ritmo sin precedentes y se perfila como el más mortífero de la historia, según advirtió la Organización Mundial de la Salud. La epidemia ya supera los 2.000 fallecidos y los 4.300 casos confirmados desde su inicio oficial en mayo.
El brote de ébola que sacude a la República Democrática del Congo (RDC) se propaga con una velocidad que supera la capacidad de contención de las autoridades sanitarias locales e internacionales. Durante una rueda de prensa celebrada el miércoles, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la crisis actual podría eclipsar la devastadora epidemia de África Occidental registrada entre 2014 y 2016.
Los datos gubernamentales más recientes sitúan la cifra oficial en 4.381 casos confirmados y 2.011 muertes. Aunque el gobierno declaró oficialmente la emergencia sanitaria el 15 de mayo, los análisis genéticos posteriores demostraron que el virus comenzó a circular sigilosamente meses antes, en febrero, lo que otorgó a la enfermedad una ventaja crítica sobre los equipos de respuesta.
Una variante rara y agresiva sin vacuna aprobada
A diferencia de las grandes crisis sanitarias del pasado, el motor de esta emergencia es la cepa Bundibugyo, una variante rara del virus que históricamente ha protagonizado muy pocos brotes. Un estudio publicado en la revista Nature Medicine por un equipo internacional de investigadores analizó muestras genéticas de 22 pacientes y determinó que el brote actual proviene de un nuevo salto de animales a humanos, distinguiéndose de los brotes de 2007 y 2012.
Esta especificidad biológica representa un enorme obstáculo asistencial. No existe ninguna vacuna ni tratamiento específico aprobado para combatir la cepa Bundibugyo, lo que reduce drásticamente las herramientas preventivas y terapéuticas disponibles en el terreno. No obstante, las autoridades han comenzado a impulsar ensayos clínicos de nuevos inmunizantes en la provincia de Ituri.
Estamos persiguiendo al virus, el virus está por delante de nosotros. Dr. Mohamed Yakub Janabi, director regional de la OMS para África
Factores agravantes en el este congoleño
La propagación geográfica abarca ya cinco provincias orientales próximas a las fronteras con Sudán del Sur, Uganda y Ruanda. La combinación de conflictos armados con grupos rebeldes, malas infraestructuras viales y una precaria red de comunicaciones ha convertido la vigilancia epidemiológica en una tarea titánica.

A las barreras físicas se suman la desconfianza comunitaria, la propagación de bulos y los paros laborales protagonizados por trabajadores sanitarios que exigen el pago de sus salarios atrasados. Según evaluaciones de la OMS, los equipos médicos apenas logran alcanzar al treinta por ciento de los casos reales en las zonas afectadas, lo que deja a gran parte de los enfermos sin asistencia oportuna.
Perspectivas y proyecciones de los expertos de la OMS
Los responsables sanitarios internacionales manejan distintos escenarios sobre la evolución temporal de la epidemia. Dr. Abdirahman Mahamud, director de operaciones de alerta y respuesta ante emergencias sanitarias de la OMS, indicó que las proyecciones moderadas estiman que el pico de la crisis se alcance en un plazo de seis meses, aunque un escenario más severo podría prolongar la emergencia entre nueve y doce meses.
Mientras tanto, en el epicentro de la provincia de Ituri, las familias continúan despidiendo a sus seres queridos mientras los centros de tratamiento luchan contra la escasez de recursos y la afluencia tardía de pacientes que, en muchos casos, recurren primero a remedios tradicionales antes de buscar ayuda médica profesional.
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