Los gestores de M&G Investments, Pictet AM y Amplegest analizan las oportunidades en deuda emergente y crédito
En el contexto actual de reconfiguración geopolítica y volatilidad en los mercados financieros, los principales gestores de activos como M&G Investments, Pictet Asset Management y Amplegest están centrando su atención en dos áreas clave del mercado de renta fija: la deuda emergente y los instrumentos de crédito. Según los análisis presentados en la reciente sesión de Replay Zoom Invest, estos activos están ganando relevancia como alternativas estratégicas para los inversores que buscan diversificar sus carteras más allá de la exposición tradicional a los mercados estadounidenses.
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela ha servido como catalizador para discutir tendencias estructurales ya en marcha, como el proceso de desestadounidización de las carteras globales. Este fenómeno no refleja un rechazo al país, sino un reconocimiento de las oportunidades que ofrecen otras regiones, donde la deuda emergente destaca por su potencial de revalorización. Según los estrategas consultados, este movimiento responde a un desequilibrio histórico: mientras Estados Unidos representa alrededor del 64% de la capitalización del mercado global de renta variable, su participación en la producción económica mundial apenas supera el 25%.

En el ámbito monetario, la debilidad del dólar —que registró una caída cercana al 10% frente a una cesta de divisas durante el año pasado— se presenta como un factor adicional que fortalece el atractivo de los activos denominados en otras monedas. Los analistas advierten, no obstante, que esta tendencia podría intensificarse si persisten las incertidumbres en la política exterior de EE.UU., especialmente si se materializan cambios en la gestión de la Reserva Federal que afecten los tipos de interés. Aunque una política monetaria más expansiva podría beneficiar temporalmente a los bonos del Tesoro estadounidense, los expertos señalan que la prima por plazo de los activos de mayor duración en el país parece subvalorada, lo que incrementa el riesgo para los inversores a largo plazo.
En el segmento de crédito, los gestores enfatizan la necesidad de evaluar con rigor los riesgos soberanos y corporativos en mercados emergentes, donde la diversificación sectorial y geográfica sigue siendo clave. La sesión también abordó cómo los flujos de capital hacia estas jurisdicciones podrían acelerarse si se consolidan las señales de desacoplamiento entre la economía estadounidense y el resto del mundo, un escenario que ya se vislumbraba antes de los recientes eventos en Venezuela.
Para los inversores institucionales, el mensaje central es claro: la deuda emergente y el crédito, cuando se gestionan con un enfoque disciplinado, ofrecen un perfil de riesgo-recompensa atractivo en un entorno donde la tradicional primacía de los activos norteamericanos se ve desafiada por dinámicas geopolíticas y económicas en transformación.
