La osteopatía es una práctica especialmente extendida en Francia, aunque no goza de la misma popularidad en otros países. A pesar de las numerosas investigaciones realizadas, la evidencia sobre su eficacia para aliviar el dolor de espalda sigue siendo limitada. Un estudio reciente y de gran envergadura, llevado a cabo en el Hospital Cochin de París, analizó a 400 pacientes con problemas de espalda y concluyó que la osteopatía no es más efectiva que un placebo.
En el estudio, los participantes que sufrían dolor de espalda desde hacía más de seis semanas fueron divididos en dos grupos. Un grupo recibió manipulación osteopática, mientras que el otro recibió un tratamiento simulado, consistente simplemente en el contacto manual del osteópata. Los resultados revelaron que la osteopatía no tuvo ningún efecto significativo en el dolor, la calidad de vida ni en el consumo de medicamentos.
Los osteópatas exclusivos no son profesionales de la salud
Según el profesor François Rannou, reumatólogo que lideró el estudio, “no son las manipulaciones osteopáticas las que alivian el dolor, sino que en el curso natural de un lumbago, la molestia disminuye gradualmente día tras día“. De hecho, el 90% de los casos de lumbago se resuelven en cuestión de días o semanas, y un tercio de los pacientes experimenta una mejoría en tan solo cuatro días.
Es importante destacar que los aproximadamente 19.000 osteópatas que ejercen en Francia no están considerados profesionales de la salud, a diferencia de los fisioterapeutas y médicos con formación en osteopatía. Su formación es variable, lo que implica un riesgo de que no detecten las llamadas “banderas rojas”, señales de alerta que requieren atención médica inmediata y podrían retrasar un diagnóstico adecuado.
El mejor tratamiento: el movimiento
En caso de lumbago, si la osteopatía no ofrece una solución acelerada, ¿existe algún otro tratamiento eficaz? La respuesta es el movimiento. Si bien es cierto que un lumbago puede limitar la movilidad y es importante evitar los movimientos que provocan dolor, es fundamental mantenerse activo y realizar otras actividades. Se recomienda retomar las actividades diarias lo antes posible, como caminar o subir escaleras.
El reposo prolongado tiende a prolongar la duración del dolor de espalda, mientras que el movimiento favorece la recuperación. El reumatólogo sugiere que la administración de analgésicos a corto plazo, como paracetamol o antiinflamatorios, puede ayudar a controlar el dolor y facilitar la movilidad. Siempre bajo supervisión médica.
