Un estudio clínico realizado en China y publicado en The BMJ revela que la ovulación natural antes de la transferencia de embriones congelados es tan efectiva como el tratamiento hormonal para lograr un embarazo saludable mediante fertilización in vitro (FIV).
Los resultados también indican que la ovulación natural se asocia con un menor riesgo de complicaciones maternas, como la preeclampsia (presión arterial peligrosamente alta).
A nivel mundial, la transferencia de embriones congelados después de la FIV ha aumentado significativamente, representando más del 60% de todas las transferencias de embriones.
Para preparar el revestimiento del útero (endometrio) para la transferencia de embriones congelados, los médicos suelen utilizar dos métodos: un régimen de ovulación natural, que se basa en el ciclo ovulatorio propio de la paciente, o un régimen programado, que emplea fármacos hormonales (estrógeno y progesterona).
Una cuestión clave en el tratamiento de la fertilidad es determinar cuál de estos métodos es más eficaz y seguro. Estudios previos no habían logrado llegar a conclusiones definitivas.
Para abordar esta incertidumbre, los investigadores analizaron datos de 4.376 mujeres en edad fértil (entre 20 y 40 años) de 24 centros de fertilidad en China que planeaban someterse a una transferencia de un solo embrión congelado.
Las mujeres fueron asignadas aleatoriamente a un régimen de ovulación natural (2.185 pacientes) o a un régimen programado (2.191 pacientes) para la preparación endometrial, y se realizó un seguimiento para determinar el momento óptimo para la transferencia del embrión.
Los resultados mostraron que 910 (42%) de las pacientes en el grupo de ovulación natural y 890 (41%) en el grupo de régimen programado lograron un nacimiento vivo saludable.
El riesgo de preeclampsia también fue menor en el grupo de ovulación natural entre las pacientes que lograron un embarazo clínico en comparación con el grupo de régimen programado (2,9% frente a 4,6%).
Además, las tasas de pérdida temprana del embarazo (12,1% frente a 15,2%), el espectro de placenta acreta (cuando la placenta no se desprende fácilmente después del parto) (1,8% frente a 3,6%), la cesárea (69,5% frente a 75,6%) y la hemorragia posparto (sangrado abundante después del parto) (2,0% frente a 6,1%) fueron todas más bajas en el grupo de ovulación natural.
No se observaron diferencias entre los dos grupos en cuanto al peso al nacer o las complicaciones en los recién nacidos. Sin embargo, la tasa de cancelación del ciclo (interrupción del tratamiento) fue más alta en el grupo de ovulación natural (16,2% frente a 11,5%).
Los investigadores reconocen algunas limitaciones que podrían haber afectado sus resultados, pero señalan que se trata de un estudio multicéntrico a gran escala que consideró tanto la eficacia como la seguridad de las madres y los bebés, y que los resultados fueron consistentes después de análisis adicionales, lo que sugiere que resisten el escrutinio.
En conclusión, afirman: “Los hallazgos de este estudio sugieren que un régimen de ovulación natural para la preparación endometrial antes de la transferencia de embriones congelados es tan eficaz como un régimen programado en términos de un nacimiento vivo saludable y da como resultado un menor riesgo de complicaciones maternas durante el embarazo”.
Añaden: “Los resultados de este ensayo pueden servir de modelo para otros ensayos de intervención preconcepcional para prevenir la morbilidad y la mortalidad materna”.
