Después de una intensa batalla por el liderazgo en la industria del entretenimiento, Paramount Skydance está a punto de adquirir los históricos estudios cinematográficos de Warner Bros Discovery, tras la decisión de Netflix de no mejorar su oferta.
“Siempre hemos actuado con prudencia financiera, y al precio requerido para igualar la última oferta de Paramount Skydance, el acuerdo ya no resulta atractivo. Por lo tanto, no igualaremos su propuesta”, señalaron Ted Sarandos y Greg Peters, los máximos responsables de Netflix.
La noticia provocó un aumento del 13% en las acciones de Netflix tras el cierre de los mercados, reflejando la satisfacción de los inversores ante la decisión de la compañía de no endeudarse para continuar en la puja. En contraste, las acciones de Warner Bros. Retrocedieron ante el fin de la competencia, mientras que Paramount se mantuvo estable.
La reacción de Netflix se produce después de que Warner Bros Discovery anunciara este jueves que la última propuesta de Paramount era superior a las condiciones previamente acordadas, lo que le permitía iniciar negociaciones directas con Paramount.
“Warner Bros. Discovery anunció hoy que su Consejo de Administración, tras consultar con sus asesores financieros y legales, ha determinado que la propuesta de Paramount Skydance constituye una Oferta Superior de la Compañía”, comunicó el grupo dirigido por David Zaslav. Esta calificación abrió un período para que Netflix pudiera igualar o superar la oferta, algo que finalmente no ocurrió. “Esta transacción siempre fue una buena oportunidad al precio justo, no una necesidad a cualquier costo”, enfatizaron desde Netflix, lamentando el fracaso del acuerdo.
La última oferta de Paramount, propiedad de la familia Ellison, dueños del gigante tecnológico Oracle y cercanos a Donald Trump, ascendió a 31 dólares por cada acción de Warner, más una tarifa adicional de 0,25 dólares por trimestre transcurrido sin la aprobación de la operación a partir del 30 de septiembre de 2026.
La oferta de los Ellison supera los 111.000 millones de dólares, en comparación con la propuesta de Netflix de 27,75 dólares por acción, que no alcanzaba los 83.000 millones de dólares. No obstante, la oferta de Netflix se refería a un perímetro de negocio de Warner más reducido, ya que excluía el negocio de televisión por cable, incluyendo canales como CNN y el universo de entretenimiento de Discovery.
Warner Bros Discovery presenta un modelo de negocio dual. Mientras que sus divisiones de cine y streaming prosperan, con casi 132 millones de suscriptores en HBO Max y éxitos de taquilla como Una batalla tras otra, Sinners o Cumbres Borrascosas, su filial de televisión por cable enfrenta crecientes dificultades debido a la intensa competencia, la disminución de la audiencia y la fragmentación del mercado publicitario con la irrupción de las plataformas de streaming.
La oferta de Paramount incluye una cláusula de rescisión regulatoria de 7.000 millones de dólares en caso de que la operación se vea frustrada por cuestiones de competencia o regulatorias, además de un monto de 2.800 millones para cubrir la indemnización por romper el acuerdo de fusión con Netflix. La oferta también cuenta con el respaldo de 40.000 millones de dólares del patrimonio personal de Larry Ellison, el segundo hombre más rico del mundo.
Este revés representa un duro golpe para Netflix, que aspiraba a convertirse en el gigante mundial del entretenimiento, superando a The Walt Disney Group. “Creemos que habríamos sido defensores de las marcas icónicas de Warner Bros. Y que nuestro acuerdo habría fortalecido la industria del entretenimiento y preservado y creado empleos de producción en Estados Unidos. Sin embargo, esta transacción siempre fue una ‘buena oportunidad’ al precio justo, no una ‘imprescindible’ a cualquier precio”, recalcaron los directivos de Netflix.
La renuncia de Netflix al acuerdo coincidió con una visita de Ted Sarandos a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump, tras las amenazas lanzadas por el presidente estadounidense el fin de semana anterior. Trump exigió al grupo de streaming el despido de una de sus consejeras, con antecedentes demócratas, por expresar en redes sociales que las empresas colaboradoras con su administración tendrían que rendir cuentas en caso de un cambio de gobierno.
En las últimas semanas, la Casa Blanca había transmitido mensajes sutiles indicando una preferencia por la oferta de Paramount sobre la de Netflix. Un senador republicano calificó recientemente al grupo de streaming como una empresa con “el contenido más progresista de la historia”.
David Ellison, hijo de Larry Ellison, está a punto de redefinir la industria cinematográfica estadounidense. Hace seis meses, era el propietario de una pequeña productora llamada Skydance, responsable de títulos como Misión Imposible o Top Gun. El verano pasado, adquirió Paramount por 8.000 millones de dólares, en una operación que consolidó su posición en el mercado. Ahora, aspira a controlar Warner Bros, para convertirse en la mayor productora audiovisual del mundo y el líder global del entretenimiento.
La retirada de Netflix allana el camino para los Ellison, quienes aún deben superar los obstáculos regulatorios y de competencia. Las negociaciones entre la familia Ellison y Warner comenzaron poco después de la adquisición de Paramount el pasado septiembre. La oferta inicial rondaba los 19 dólares por acción, y el acuerdo final se cerrará en 31 dólares, un incremento del 63%. Durante la primera ronda de negociaciones, los Ellison invitaron a cenar a David Zaslav, primer ejecutivo de Warner. Cuando parecía que el acuerdo estaba a punto de concretarse, Netflix irrumpió con una oferta que desbarató sus planes.
“El negocio de Netflix goza de buena salud, es sólido y crece orgánicamente, impulsado por nuestra programación y nuestro servicio de streaming de primera clase. Este año, invertiremos aproximadamente 20.000 millones de dólares en películas y series de calidad y ampliaremos nuestra oferta de entretenimiento. Además, reanudaremos nuestro programa de recompra de acciones”, declararon Peters y Sarandos en un intento por recomponer la imagen de la empresa tras el fallido intento de adquisición de Warner.
