Un estudio reciente publicado en la revista Clinical Cancer Research sugiere que los niveles de PD-L1 en células inmunes de la sangre podrían ayudar a identificar qué pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio extenso (ES-SCLC) se beneficiarían más del tratamiento con durvalumab, un inhibidor de puntos de control inmunitario.
La investigación, liderada por científicos del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, analizó muestras de sangre de pacientes participantes en el ensayo clínico CASPIAN, que evaluó la combinación de durvalumab con quimioterapia (etoposido y platino) como tratamiento de primera línea para el ES-SCLC.
Según los resultados, los pacientes con niveles más altos de PD-L1 expresado en mononucleares de sangre periférica (PBMC, por sus siglas en inglés) mostraron una mayor probabilidad de respuesta al tratamiento y una supervivencia global más larga en comparación con aquellos con niveles bajos de esta molécula.
El PD-L1 es una proteína que algunas células tumorales y del microambiente utilizan para evadir la detección por el sistema inmunitario. Durvalumab actúa bloqueando esta proteína, permitiendo que el sistema inmunitario reconozca y ataque las células cancerosas.
Aunque el beneficio del durvalumab en combinación con quimioterapia se ha observado independientemente del estado de PD-L1 tumoral o de la carga mutacional tumoral (tTMB), este estudio explora una alternativa: medir PD-L1 no en el tumor, sino en células inmunes circulantes, lo que podría ofrecer una vía menos invasiva para guiar decisiones terapéuticas.
Los autores destacan que se necesitan más estudios para validar estos hallazgos y determinar el umbral óptimo de PD-L1 en sangre que predeciría mejor la respuesta al tratamiento. No obstante, el enfoque representa un paso hacia la personalización de la inmunoterapia en el ES-SCLC, un tipo de cáncer con pocas opciones terapéuticas y alto riesgo de recurrencia.
