En el lugar donde hoy se encuentra un parque neoclasico en Bruselas, se erigía en el siglo XVIII el Palacio de Coudenberg, residencia de los duques de Brabante y sede del gobierno de los Países Bajos Austríacos, el territorio que actualmente ocupa Bélgica. Un incendio devastó el palacio en 1731, sumiéndolo en ruinas durante décadas.
En 1717, el palacio aún se conservaba intacto, y sus jardines, utilizados desde la Edad Media para las cacerías ducales, fueron visitados por Pedro el Grande. Sin embargo, la noche terminó de manera inesperada.
Tras un día agotador de visitas y reuniones, el zar disfrutó de una abundante comida acompañada de gran cantidad de alcohol. En los jardines del palacio, sucumbió a los efectos de la bebida.
Este episodio fue conmemorado más de un siglo después. En 1856, ya con Bélgica independiente y el antiguo palacio y bosque medievales reemplazados por el nuevo parque, un príncipe ruso evocó la visita de Pedro el Grande a Bruselas. Más información sobre el parque de Bruselas.
Bajo un busto, una placa conmemorativa rezaba: «INSIDIENS MARGINI HUIUS FONTIS, AQUAM NOBILITAVIT LIBATO VINO», que se traduce como: «Postando-se à margem desta fonte, enobreceu a água ao libá-la com vinho» (Situándose al borde de esta fuente, ennobleció el agua al libarla con vino).
Desafortunadamente, un siglo y medio de falta de mantenimiento y actos vandálicos han borrado la inscripción original. No obstante, el busto permanece en el lugar, aunque en ocasiones también es objeto de vandalismo.
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