Un deterioro del sentido del olfato es un fenómeno común asociado al proceso de envejecimiento. Sin embargo, también puede ser una señal de alerta temprana de una enfermedad subyacente. A continuación, exploramos qué afecciones podrían estar relacionadas con esta pérdida de olfato.
El envejecimiento conlleva una serie de cambios fisiológicos. Entre las manifestaciones típicas de la edad se incluyen una ligera disminución de la capacidad cognitiva, la pérdida de dientes o la presbicia (vista cansada). En ocasiones, estas alteraciones relacionadas con la edad pueden ser similares a las que se observan en el contexto de diversas enfermedades, tal como explica el manual médico MSD Manual. De igual manera, la disminución del sentido del olfato suele considerarse una parte normal del envejecimiento, pero en ciertos casos, podría indicar un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
La pérdida del olfato puede indicar un mayor riesgo de enfermedades cardíacas
Se sabe desde hace tiempo que un sentido del olfato disminuido puede ser un indicativo de enfermedades neurodegenerativas como la demencia o el Parkinson. Según la Deutsche Herzstiftung (Fundación Alemana del Corazón), esto también podría aplicarse a las enfermedades cardiovasculares. Existe una relación no solo entre un olfato reducido, la insuficiencia cardíaca y una menor esperanza de vida, sino también un mayor riesgo de enfermedad coronaria (EC) o un evento coronario, como un infarto de miocardio.
Los resultados de un estudio publicado en la revista especializada JAMA Otolaryngology- Head and Neck Surgery respaldan esta idea. El estudio evaluó datos de más de 5.000 adultos con una edad promedio de 75 años. Al inicio del estudio, los participantes no presentaban signos de enfermedad coronaria y todos se sometieron a una prueba estandarizada del olfato, clasificando su capacidad olfativa en “buena”, “moderadamente reducida” o “insuficiente”.
Un mal olfato podría significar una mala salud cardíaca
El análisis de los datos del estudio reveló que, durante un período de seguimiento de aproximadamente diez años, se produjeron un total de 280 eventos coronarios. Los participantes con un sentido del olfato significativamente disminuido mostraron un riesgo considerablemente mayor de desarrollar una enfermedad cardíaca en comparación con aquellos con una percepción olfativa intacta. Esta asociación fue particularmente pronunciada durante los primeros cuatro años después de la prueba del olfato: en este período, las personas con un mal olfato tenían un riesgo de enfermedad aproximadamente dos veces mayor que los participantes con un olfato bueno o solo ligeramente reducido.
¿Por qué están relacionados un mal olfato y las enfermedades cardíacas?
La relación precisa entre un sentido del olfato disminuido y las enfermedades cardiovasculares aún no se ha aclarado por completo. Los expertos sugieren que los procesos inflamatorios, los cambios en los vasos sanguíneos o el daño neurológico podrían desempeñar un papel, ya que afectan tanto al nervio olfativo como al sistema cardiovascular. Independientemente de la causa, es importante que cualquier persona que note un deterioro progresivo de su sentido del olfato busque atención médica para identificar y abordar posibles causas de manera temprana.
