A nivel mundial, las medidas regulatorias para mejorar la alimentación de la población –como las restricciones a la publicidad de alimentos poco saludables, el etiquetado frontal de los productos y las políticas fiscales– han demostrado ser eficaces. Sin embargo, los responsables políticos a menudo se enfrentan a una importante oposición por parte de los actores de la industria e incluso de algunos actores políticos.
Un reciente informe técnico explora estrategias prácticas para ayudar a los responsables políticos a superar estos desafíos, construir consenso e implementar regulaciones basadas en evidencia que promuevan dietas más saludables. El objetivo es fortalecer la resiliencia de las políticas y acelerar el progreso en la reducción de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, abordando las barreras comunes y aprovechando las experiencias regionales.
