Un estudio reciente de la Universidad de Manchester revela que el tratamiento para adolescentes con problemas de alcohol en Inglaterra tiene más del doble de probabilidades de fracasar si estos jóvenes no están empleados, no están estudiando ni se están formando (NEET, por sus siglas en inglés). La investigación, publicada hoy, 15 de enero, en la revista Alcohol and Alcoholism, es la primera en comparar los resultados del tratamiento para adolescentes de entre 11 y 17 años que buscan ayuda especializada por problemas con el alcohol.
El estudio incluyó datos de grupos marginados, como jóvenes NEET, personas sin hogar, víctimas de explotación sexual y aquellos registrados en servicios sociales. Los resultados mostraron que casi el 26% de los jóvenes NEET y el 18% de los adolescentes con un plan de protección infantil –que indica riesgo de daños significativos por negligencia, abuso físico, sexual o emocional– no completaron sus tratamientos.
Además, los adolescentes mayores y aquellos con un mayor consumo de alcohol al inicio del tratamiento también presentaron un mayor riesgo de abandono en comparación con otros grupos vulnerables. El inicio temprano del consumo de alcohol, los problemas de salud mental y el consumo de sustancias por parte de miembros de la familia o del hogar disminuyeron las posibilidades de abstenerse de beber al finalizar el tratamiento.
El abuso de alcohol en la adolescencia puede provocar problemas de desarrollo, un mayor riesgo de adicción, accidentes, lesiones, problemas de salud mental y bajo rendimiento escolar. El tratamiento suele incluir intervenciones psicosociales como psicoeducación, entrevistas motivacionales, terapia cognitivo-conductual, terapia familiar y medidas de protección.
Según un informe gubernamental de 2023, el 5% de los estudiantes de escuelas en Inglaterra consumen alcohol al menos una vez a la semana, proporción que aumenta con la edad, pasando del 1% entre los 11 y 12 años al 11% entre los 15 años. Entre abril de 2023 y marzo de 2024, se atendió a 14.352 niños y jóvenes menores de 18 años por problemas de alcohol y drogas, lo que representa un aumento del 16% con respecto al año anterior.
Sin embargo, el número de jóvenes en tratamiento por alcohol y drogas es un 41% inferior al registrado en su punto máximo en 2008/09. Durante este período, se han expresado preocupaciones sobre los recortes en la financiación y los cambios en las tendencias de consumo de alcohol. Este estudio sugiere que, entre aquellos que acceden al tratamiento, los resultados varían significativamente según la desventaja socioeconómica y las adversidades tempranas en la vida.
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