La persistente inestabilidad en torno al estrecho de Ormuz ha obligado a los principales exportadores de crudo a reconfigurar sus rutas de transporte marítimo y terrestre. Antes de que se intensificara el conflicto con Irán, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo transitaba por este cuello de botella geográfico.
El papel clave del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí
Entre las alternativas existentes, Arabia Saudí ha demostrado una mayor capacidad operativa para desviar volúmenes sustanciales de crudo hacia el mar Rojo. El reino utiliza el sistema del oleoducto Este-Oeste para transportar hidrocarburos desde sus yacimientos orientales hasta el puerto saudí de Yanbu, evitando por completo el tránsito por el golfo Pérsico.
Datos de la plataforma Portwatch del Fondo Monetario Internacional reflejan que, durante los meses de abril y mayo, los cargamentos expedidos desde la costa del Golfo cayeron drásticamente de 47,5 millones de toneladas a 6,3 millones de toneladas en comparación interanual. En el mismo periodo, las exportaciones a través del mar Rojo aumentaron de 29,6 millones a 54,8 millones de toneladas, compensando cerca del 61% del volumen perdido en el lado occidental.
No obstante, esta vía no está exenta de vulnerabilidades operativas y de seguridad. Los rebeldes hutíes en Yemen, respaldados por Irán, han declarado un bloqueo marítimo contra los intereses saudíes y han protagonizado ataques recientes contra petroleros como el Encelia
y el Layla
. Además, un ataque con drones ya obligó a cerrar temporalmente el propio oleoducto Este-Oeste en el pasado.
Los límites de los Emiratos Árabes Unidos y la presión en Fujairah
Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos disponen sobre el papel de infraestructuras preparadas, como el oleoducto ADCOP que conecta Habshan con el puerto de Fujairah, situado en el golfo de Omán y fuera del estrecho de Ormuz. Sin embargo, la cercanía geográfica con territorio iraní expone a estas instalaciones y a los buques mercantes a riesgos militares directos, incluidos impactos de drones y misiles durante las hostilidades recientes.
Las estadísticas de tráfico marítimo correspondientes a abril y mayo muestran que las terminales emiratíes en la costa del Golfo sufrieron un retroceso notable, pasando de 68,5 millones de toneladas a 12 millones. Incluso los puertos alternativos en la costa oriental registraron descensos en lugar de absorber el desvío de carga, debido tanto a limitaciones de capacidad física como a los elevados riesgos de seguridad percibidos por las navieras y aseguradoras.
Este nuevo conducto de 300 kilómetros busca elevar la capacidad de entrega en más de 1,2 millones de barriles diarios, aunque los analistas prevén retrasos en el calendario oficial de inauguración.
El giro diplomático de Washington y la apuesta multimillonaria de Irak
En paralelo a las obras físicas, la diplomacia internacional y los acuerdos económicos experimentan giros abruptos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró su amenaza de imponer un peaje del 20% a los buques que cruzan el estrecho de Ormuz, tras mantener contactos con líderes de Oriente Medio. El mandatario estadounidense optó por negociar acuerdos de inversión directa en territorio estadounidense como contraprestación por la seguridad aportada en la zona.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, señaló que, basándose en conversaciones altamente productivas con el liderazgo de Oriente Medio, había decidido reemplazar la tarifa de reembolso del 20% de Estados Unidos por acuerdos comerciales y de inversión que los diversos Estados del Golfo realizarían en Estados Unidos.
Irak, cuya economía depende en un 90% de los ingresos petroleros y que ha sufrido recortes de producción por su alta dependencia de Ormuz, ha centrado sus esfuerzos en Washington. El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, firmó acuerdos comerciales importantes con corporaciones estadounidenses como ExxonMobil, Shell y Halliburton. El eje central de esta estrategia incluye la reconstrucción de un corredor energético histórico hacia el mar Mediterráneo a través de Siria, además de estudios para enlazar los yacimientos de Basora con el puerto jordano de Aqaba.
Los retos pendientes para el mercado energético global
A pesar de la envergadura de estos megaproyectos, los expertos advierten que las soluciones estructurales requieren plazos prolongados.

Hassan Mansour, economista, afirmó que, en definitiva, estos proyectos no pueden resolver el problema inmediato del mercado petrolero.
Mientras el Brent cotiza en torno a los 100 dólares por barril y los operadores evalúan rutas alternativas que eviten los cuellos de botella tanto en Ormuz como en el mar Rojo, la viabilidad financiera y militar de estas nuevas infraestructuras continúa determinando el futuro a corto plazo del suministro energético mundial.
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