Comunidades iraníes en Estados Unidos se reunieron este fin de semana frente al SoFi Stadium en Los Ángeles para protestar pacíficamente contra la decisión de la FIFA de prohibir el uso de la bandera pre-revolucionaria de Irán durante los partidos de la selección nacional en el Mundial de Catar 2022, según testigos y organizaciones locales.
¿Por qué la FIFA prohibió la bandera iraní?
La FIFA justificó la medida en un comunicado oficial, citado por medios internacionales, al señalar que la bandera en cuestión —con el león y el sol— es un símbolo asociado al régimen del sha Mohammad Reza Pahlavi, derrocado en 1979. «El uso de este emblema no cumple con los estándares de neutralidad política que exige la organización», indicó la entidad.
La protesta, que congregó a cientos de personas según estimaciones de activistas, buscó visibilizar el conflicto entre la identidad nacional iraní y las restricciones impuestas por el organismo rector del fútbol mundial. «No pedimos que se levante la prohibición, sino que se respete nuestra historia», declaró un participante a periodistas en el lugar, bajo anonimato por seguridad.
¿Qué dice la selección iraní sobre el tema?
Hasta el momento, la Federación Iraní de Fútbol (IRIFF) no ha emitido un comunicado público sobre el incidente, aunque fuentes cercanas al equipo —consultadas por agencias deportivas— confirmaron que los jugadores han recibido instrucciones de evitar cualquier gesto que pueda ser interpretado como político durante los encuentros. «El enfoque está en el rendimiento, no en banderas», aseguró un directivo bajo condición de no ser identificado.
¿Qué sigue para el equipo iraní en Catar?
Irán debutará el 21 de noviembre en el Mundial, enfrentando a Inglaterra en Al Rayyan. Aunque la FIFA mantiene la prohibición, no ha aclarado si aplicará sanciones a jugadores o afición que intenten exhibir símbolos no autorizados. Según el reglamento, cualquier infracción podría ser considerada «conducta indebida» y ser penalizada con amonestaciones o incluso la expulsión del torneo.
La protesta en Los Ángeles refleja un debate más amplio: ¿hasta qué punto el deporte debe ser un espacio neutral, y dónde termina esa neutralidad cuando choca con identidades culturales y políticas? Mientras la FIFA insiste en su postura, las comunidades iraníes en la diáspora continúan exigiendo que su historia no sea borrada.
