El Tesoro australiano evalúa endurecer la prueba de desempeño de los fondos de superannuation, pero el sector advierte sobre riesgos para la inversión local y la competitividad global. Según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), la propuesta podría limitar la capacidad de los fondos para invertir en activos locales, mientras que analistas como Super Review alertan sobre un posible «exceso de regulación» que podría afectar el retorno de los ahorrantes.
¿Qué propone el Tesoro australiano y por qué genera controversia?
El gobierno australiano analiza ampliar la Performance Test —un mecanismo que evalúa el desempeño de los fondos de superannuation— para incluir a los MySuper, los productos de pensiones por defecto con más de 16 millones de miembros. Según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), esta medida busca mejorar la transparencia, pero expertos como Financial Newswire señalan que podría desincentivar la inversión en infraestructura local, clave para el crecimiento económico del país.
Actualmente, la prueba ya aplica a los fondos de superannuation con más de 100 millones de dólares en activos bajo gestión. Según datos de la plataforma Kalkine, alrededor del 30% de los fondos analizados ya incumplen el umbral actual, lo que sugiere que una expansión podría excluir a más actores del mercado.
¿Cómo reaccionan los fondos de superannuation y qué riesgos enfrentan?
El sector advierte que una prueba más estricta podría reducir la diversificación de las carteras, obligando a los fondos a priorizar activos líquidos sobre inversiones a largo plazo, como infraestructura o energías renovables. Según Super Review, esto limitaría el apoyo a proyectos locales, como los anunciados por el gobierno para alcanzar la meta de emisiones netas cero para 2050. «Los fondos de superannuation son un pilar para financiar el futuro de Australia», señala el medio, pero añade que las reglas actuales ya generan presiones innecesarias sobre los gestores.

Por otro lado, Kalkine destaca que algunos fondos ya enfrentan bajas rentabilidades en comparación con el promedio del mercado. Según el análisis, el 25% de los fondos más grandes han registrado retornos por debajo del benchmark en los últimos tres años, lo que refuerza el debate sobre si la prueba actual es suficiente o si se requiere un ajuste más drástico.
¿Qué alternativas propone el sector financiero?
El IIF sugiere que, en lugar de endurecer los criterios, el gobierno podría mejorar la transparencia en la metodología de evaluación, evitando que los fondos prioricen activos de corto plazo. «La prueba debe ser un incentivo, no un castigo», señala el instituto, y propone que las inversiones en infraestructura se excluyan temporalmente de los cálculos de desempeño.

Mientras tanto, Financial Newswire plantea que una solución intermedia sería extender el plazo de evaluación, pasando de un año a tres, para reflejar mejor el ciclo de inversión en proyectos a largo plazo. «Australia necesita fondos de superannuation fuertes, no regulados hasta el punto de asfixiar su capacidad de innovar», advierte el medio.
¿Qué pasa si se aprueba la medida?
Si el Tesoro australiano avanza con la propuesta, los fondos de superannuation podrían enfrentar mayores costos operativos por el cumplimiento de nuevas métricas, según Kalkine. Además, los ahorrantes podrían ver una reducción en las rentabilidades, ya que los fondos optarían por carteras más conservadoras para evitar sanciones. «El riesgo es que los miembros de los fondos terminen con menos retorno real, ajustado por inflación», advierte el análisis.

En contraste, el gobierno argumenta que la medida protege los intereses de los ahorrantes, evitando que los fondos asuman riesgos excesivos. Sin embargo, como señala Super Review, el equilibrio entre seguridad y crecimiento será clave. «Australia no puede permitirse que la regulación ahogue la inversión en su propio futuro», concluye el medio.
