Un equipo de investigadores de la Universidad de Gotenburgo ha logrado mapear la estructura interna de algunos de los átomos más pesados del universo, revelando que sus núcleos no son esféricos, sino que presentan una forma alargada, similar a la de una pelota de rugby.
Este descubrimiento se logró mediante el uso de pulsos láser de alta precisión aplicados a elementos como el neptunio y el fermio, pertenecientes a la serie de los actínidos. Estos elementos son extremadamente inestables y solo existen durante fracciones de segundo, lo que ha dificultado históricamente su estudio con métodos tradicionales.
Para superar esta limitación, los científicos desarrollaron un sistema láser especializado basado en un oscilador paramétrico óptico (OPO), capaz de generar longitudes de onda muy precisas, especialmente en el rango ultravioleta, donde estos elementos pesados responden de manera más efectiva.
Según Mitzi Urquiza, la investigadora que lideró el experimento como parte de su tesis, estos átomos se producen en cantidades mínimas en aceleradores de partículas y suelen desintegrarse en pocos segundos, lo que exige técnicas innovadoras para capturarlos antes de que desaparezcan.
La forma no esférica del núcleo tiene implicaciones significativas, ya que influye en el comportamiento atómico, los procesos de desintegración y las posibilidades de formación de nuevos elementos. Este avance abre una nueva ventana para explorar el límite inestable de la tabla periódica, donde los elementos más pesados existen apenas un instante antes de desintegrarse.
