Un informe de la Służba Wywiadu Wojskowego y Seguridad de los Países Bajos (MIVD) correspondiente a 2025 advierte que Rusia está realizando preparativos concretos para un posible enfrentamiento con la OTAN. Según el documento, tras la conclusión de la guerra en Ucrania, Moscú necesitaría aproximadamente un año para acumular fuerzas suficientes para un «conflicto regional» contra la alianza.
El mismo informe señala que existe un «riesgo real» de que el presidente ruso Vladimir Putin esté preparando una operación destinada a debilitar o dividir a la OTAN. Estas declaraciones se produjeron en un contexto de creciente tensión entre Rusia y la alianza atlántica, marcada por la guerra en Ucrania y las acusaciones mutuas de actividades de espionaje y provocaciones militares.
Los titulares de los medios de Europa del Este reflejan una preocupación compartida sobre las intenciones rusas. Algunos analistas y funcionarios advierten sobre la posibilidad de nuevos conflictos, mientras que otros destacan la movilización generalizada en Rusia como un indicativo de preparación para una escalada mayor, incluyendo un potencial ataque directo contra territorios de la OTAN.
La relación entre Rusia y la OTAN ha experimentado un deterioro sostenido desde 2014, tras la anexión de Crimea y el inicio del conflicto en el Donbás. Desde entonces, la cooperación fue suspendida, se impusieron sanciones y se reforzó la presencia militar de la alianza en Europa del Este como medida de disuasión.
