Un reciente estudio sugiere que el consumo de aproximadamente 50 gramos diarios de queso graso podría estar asociado con un menor riesgo de demencia. Este tipo de quesos incluye aquellos con un contenido de grasa superior al 20%, como el brie, el gouda, el cheddar, el parmesano, el gruyère y la mozzarella.
La investigación, de gran escala, realizó un seguimiento a 27.670 adultos en Suecia durante un período de 25 años. Los resultados revelaron una correlación entre el consumo diario de queso graso y una disminución en el riesgo de desarrollar demencia.
Los autores del estudio enfatizan que se trata de una asociación estadísticamente significativa, aunque el mecanismo biológico que explica este fenómeno aún no está claro. Por lo tanto, se necesitan investigaciones adicionales para confirmar y comprender mejor estos hallazgos.
La profesora Emily Sonestedt, epidemióloga nutricional de la Universidad de Lund (Suecia), señaló que durante décadas las recomendaciones de salud han priorizado las dietas bajas en grasas, lo que a menudo ha llevado a considerar el queso como un alimento poco saludable que debía consumirse con moderación.
Según la profesora Sonestedt, la nueva investigación sugiere que ciertos productos lácteos ricos en grasa podrían contribuir a reducir el riesgo de demencia, desafiando así algunas ideas preconcebidas sobre el papel de la grasa en la salud cerebral.
La demencia es un término general que engloba diversas enfermedades que deterioran la función cognitiva, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y las formas relacionadas con la enfermedad de Parkinson. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia.
Se estima que en 2021, alrededor de 57 millones de personas en todo el mundo padecían demencia, con aproximadamente 10 millones de nuevos casos diagnosticados cada año. Un análisis de la carga mundial de enfermedad en 2019 proyecta que esta cifra podría alcanzar los 153 millones para el año 2050.
Ante la falta de un tratamiento eficaz actualmente, muchos científicos se están enfocando en estrategias preventivas, donde la dieta juega un papel fundamental. Si bien algunas dietas, como la dieta MIND (una variante de la dieta mediterránea), se han considerado beneficiosas, los resultados de las investigaciones siguen siendo variables.
Los productos lácteos presentan una relación particularmente compleja con la demencia. Estudios previos realizados en Finlandia, el Reino Unido y Japón han arrojado resultados contradictorios sobre el impacto del queso en el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
En el nuevo estudio, liderado por el epidemiólogo nutricional Yufeng Du de la Universidad de Lund, los investigadores utilizaron datos de la “Cohorte de Dieta y Cáncer de Malmö”, un estudio observacional a largo plazo que rastrea las dietas y la salud de los ciudadanos suecos.
De los 27.670 participantes, 3.208 recibieron un diagnóstico de demencia durante el período de seguimiento de 25 años. La información sobre la dieta se recopiló a través de diarios de alimentación de 7 días, cuestionarios de frecuencia de consumo y entrevistas detalladas sobre los hábitos alimentarios.
Los resultados indicaron que el 10% de los participantes que consumían 50 gramos o más de queso graso al día desarrollaron demencia, en comparación con el 13% del grupo que consumía menos de 15 gramos diarios. Tras ajustar por factores como la edad, el sexo, el nivel educativo y la dieta general, el riesgo de desarrollar la enfermedad fue un 13% menor en el grupo que consumió más queso graso.
El equipo de investigación no encontró una asociación similar con el queso bajo en grasa, la leche ni los productos lácteos fermentados como el yogur y el kéfir. En cuanto a la mantequilla, los resultados fueron inconsistentes e incluso sugirieron un posible aumento del riesgo de Alzheimer en algunos grupos con un alto consumo.
Sin embargo, expertos independientes advierten sobre la necesidad de interpretar los resultados con cautela. La profesora Tara Spires-Jones, neurocientífica del Instituto para la Investigación de la Demencia del Reino Unido, señaló que los datos dietéticos se recopilaron en un único momento, 25 años antes del diagnóstico.
Según la profesora Spires-Jones, es probable que los hábitos alimentarios y el estilo de vida de los participantes hayan cambiado significativamente durante este extenso período de tiempo, lo que representa una de las principales limitaciones del estudio.
En conclusión, aunque los resultados de la investigación sueca ofrecen indicios positivos sobre el potencial papel de los quesos con alto contenido de grasa en la salud cerebral, los científicos coinciden en que se requiere más evidencia para llegar a conclusiones definitivas.
Fuente: https://dantri.com.vn/khoa-hoc/nghien-cuu-25-nam-cho-thay-an-pho-mat-giup-giam-nguy-co-mat-tri-nho-20251231222925186.htm
