La idea de Jennie Bailey fue recibida con escepticismo por sus amigos: rifar su casa familiar, valorada en 325.000 libras esterlinas, a un precio de tan solo 5 libras por boleto.
La familia Bailey lleva dos años y medio viviendo en la propiedad, que originalmente era su casa de vacaciones. Decidieron cambiar su vida en Manchester por el ritmo más tranquilo del pueblo costero de Rhoscolyn, en la isla de Anglesey.
Sin embargo, el apartamento de dos habitaciones se ha quedado pequeño para Jennie, su esposo John, de 45 años, sus hijos Harry, de 11 años, y Sebastian, de 9, y su cocker spaniel Dylan.
Ante el deseo de sus hijos de tener más espacio personal y después de 12 meses con la propiedad a la venta, reduciendo el precio inicial de 365.000 libras esterlinas en 40.000 libras, la familia decidió que ya no podían esperar a que se vendiera.
«Estaba un poco estresada por la situación», comentó Jennie, de 43 años.
«Pensé, ‘busquemos una solución innovadora y probemos algo diferente’.»
