El Código de Hammurabi: recopila casi 280 decisiones judiciales emanadas por Hammurabi, rey de Babilonia. Gracias a la realidad aumentada, los visitantes pueden decodificar este texto legal milenario, que dio origen al principio del “ojo por ojo”.
El busto de Akenatón: originalmente situado en el Templo de Karnak, este colosal busto representa al faraón Amenhotep IV, también conocido como Akenatón. La realidad aumentada permite a la escultura recuperar sus formas y colores originales, desvanecidos con el paso de los siglos.
El retrato de Ana de Cleves: pintado por Hans Holbein el Joven, este cuadro renacentista es una obra maestra de la técnica pictórica y contiene diversos mensajes ocultos que los visitantes pueden descubrir en sus teléfonos inteligentes.
La kore de Samo: ofrecida a la diosa Hera en su santuario en la isla de Samo, la estatua de mármol (altura 192 cm) estaba originalmente pintada con colores vivos. Los visitantes ahora pueden verla tal como aparecía hace 2.500 años.
Los cuatro prisioneros: antiguamente colocados en el pedestal de Luis XIV en Place des Victoires en París, durante la Revolución Francesa, mientras la estatua del Rey Sol era destruida y fundida, los Prisioneros de Martin Desjardins, considerados víctimas del poder absoluto, fueron salvados y ahora son visibles en la Cour Puget. La tecnología revela la obra en su aspecto original.
«Rustiques figulines»: serpientes, lagartijas, tortugas, ranas y muchos otros animales de terracota de extraordinario realismo, presentes en la cuenca obra del siglo XVI del artista francés Bernard Palissy, cobran vida ante los ojos del visitante.
