La discusión está servida en Bretaña, Francia, y gira en torno a la receta perfecta para las crêpes. Lénaëlle es inflexible: nada de cerveza para aligerar la masa, ni ningún otro líquido que no sea leche. ¡Ni se os ocurra añadir flor de azahar, vainilla, ron o coñac, herejes!
En su casa, en Morbihan, la tradición marca añadir un poco de maicena a la harina de trigo para una textura más ligera, y luego, ¡abundante mantequilla al salir de la sartén! “¡Nada de crema de avellanas, arruina el sabor!”, advierte con firmeza. Y, para evitar confusiones, un lingüista recuerda: “Las crêpes son siempre dulces. Si son saladas, ¡se llaman galettes!”.
Armel, de Trégorrois, revela el secreto de su hermano: “Bate claras a punto de nieve para aligerar la masa. ¡Y lo más importante, se hacen en un bilig! ¡No hay krampouz sin bilig!”. Y añade: “Y hay que untar el bilig con mantequilla salada. ¡Nada de crêpes con mantequilla dulce!”.
Julien, de Costarmoricain, asegura que la receta de su madre es imbatible: “Harina, leche y huevos, pero nada de ron, cerveza o vainilla. ¡Son las mejores del mundo!”. Kevin, de Finistère, complementa: “Mi madre tampoco añade nada a la masa, excepto mucho azúcar. Así puedes comerlas solas, sin necesidad de nada más”.
¿Y tú, cuál es tu receta para hacer las mejores crêpes? Si buscas inspiración, en el sitio Marmiton encontrarás una receta de crêpes bretonas con mantequilla salada: https://www.marmiton.org/recettes/recette_mes-crepes-bretonnes-au-beurre-sale_62994.aspx
Artículo publicado originalmente el 2 de febrero de 2015.
