El Gobierno del Reino Unido está explorando formas de romper el vínculo entre el precio de la electricidad y el costo del gas, una medida que podría reducir las facturas de los hogares. La canciller Rachel Reeves y el secretario de Energía, Ed Miliband, están trabajando en soluciones prácticas para desvincular ambos mercados, ya que actualmente el gas determina casi siempre el precio de la electricidad en el Reino Unido, incluso cuando el costo de producción no cambia.
Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio para abordar el costo de la vida, tras la reciente decisión del Gobierno de eliminar un promedio de £150 de los costes de las facturas de energía, financiado mediante una mayor contribución de los sectores más acomodados en el último presupuesto. Según confirmó Ofgem, el tope de precios de la energía caerá un 7% a partir del 1 de abril, lo que equivale a una reducción de aproximadamente £117 en la factura anual media.
La medida se enmarca en una tendencia a la baja en los gastos energéticos: las facturas promedio fueron menores en 2025 que en 2024 en términos reales, y se espera que disminuyan aún más durante el segundo trimestre de 2026. Además, el impulso hacia las energías renovables ya ha reducido en aproximadamente un tercio el tiempo que el gas establece el precio mayorista de la electricidad desde principios de la década de 2020.
Reeves destacó que, aunque el cambio es significativo, es necesario dada la creciente participación de la electricidad en la mezcla energética del país. Tanto ella como Miliband esperan poder ofrecer más detalles sobre el diseño de esta desvinculación en los próximos días o semanas.
