La fertilización in vitro ha transformado la concepción en un procedimiento de laboratorio. Esta técnica ha abierto nuevas posibilidades para aquellas personas que enfrentan dificultades para lograr un embarazo de forma natural.
Paralelamente, la gestación subrogada comercial ha separado la gestación de la maternidad, planteando consideraciones éticas y legales importantes. Este proceso permite a las personas que no pueden llevar un embarazo a término tener un hijo a través de otra mujer que actúa como gestante.
Además, la vitrificación de óvulos se ha convertido en una opción para aquellas mujeres que desean preservar su fertilidad para el futuro.
