Las reservas totales de gas natural en el Perú cayeron un 65 % entre 2013 y 2025, de acuerdo con el informe del Ministerio de Energía y Minas difundido por la Sociedad Peruana de Hidrocarburos. Esta disminución se suma a la caída del 8,5 % en las reservas probadas solo entre 2024 y 2025, lo que pone en riesgo el abastecimiento futuro del país.
La caída del 65 % en las reservas de gas natural y la sequía exploratoria
El sector energético peruano enfrenta un retroceso sostenido en sus recursos hidrocarburíferos. Las reservas totales de gas natural sufrieron una baja del 65 % entre 2013 y 2025, impulsadas por la producción acumulada y una limitada incorporación de nuevos proyectos, según datos del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) compartidos por la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH).
Si se analiza el periodo más reciente, entre 2024 y 2025, las reservas probadas de gas natural registraron una contracción del 8,5 %. Esta categoría agrupa los volúmenes cuya recuperación resulta comercialmente viable bajo criterios técnicos y económicos específicos. La SPH detalló que la reposición de los volúmenes extraídos ha sido insuficiente a causa de la ausencia de nuevos proyectos de exploración y desarrollo.

El informe técnico señala que esta reducción responde a la producción anual, a pronósticos menores de producción en el yacimiento Pagoreni tras modificaciones en el gasoducto por el inicio de operaciones en Mipaya, a una estimación reducida del volumen original de gas in situ en Cashiriari, y a modelos de balance actualizados para los bloques 56, 57 y 88. Cabe destacar que Pagoreni y Mipaya se ubican en el bloque 56, mientras que Cashiriari pertenece al bloque 88, según los datos publicados por BNamericas.
La falta de actividad se refleja directamente en los contratos de exploración firmados con el Estado. Cifras oficiales indican que los contratos pasaron de 41 en 2015 a solo cinco en 2025, mientras que en ese último año se contabilizaron 25 contratos en fase de explotación.
La disminución de las reservas de gas natural nos recuerda – una vez más – que no podemos depender únicamente de los recursos que ya conocemos. Es fundamental recuperar la exploración, atraer nuevas inversiones y desarrollar proyectos que permitan asegurar la disponibilidad de este recurso en el largo plazo.
Felipe Cantuarias, presidente de la SPH
El impacto en el bolsillo de las familias y la falta de masificación
El gas natural de Camisea sostiene una parte fundamental de la economía nacional: genera el 40 % de la electricidad del país, llega a los hogares para la cocción de alimentos y moviliza vehículos e industrias.
Estudios de Macroconsult señalan que una vivienda que utiliza gas natural para cocinar, calentar agua y secar ropa puede ahorrar más de S/2.000 al año, mientras que un taxista puede percibir un ahorro superior a S/20.600 frente a combustibles alternativos. A pesar de estos beneficios, el acceso al servicio sigue siendo limitado en gran parte del territorio nacional.

Según el Censo Nacional 2025, solo 110 de los 1.893 distritos del Perú cuentan con acceso a este recurso, lo que deja al 94 % de los distritos sin el servicio. En regiones como Cusco, zona donde se extrae el gas de Camisea, las familias continúan a la espera de la distribución domiciliaria.
Los siete gobernadores estamos esperando desde el año 2011 que se dé esta masificación. Estamos esperando 14 años y no permitimos esperar un año más. Para que nosotros podamos decir en Cusco tenemos gas en domicilios y familias y que este sea ahorrando entre S/40 a S/60 por cada familia mensualmente en lo que significa hoy utilizar GLP versus tener el gas domiciliario.
Werner Salcedo, gobernador regional del Cusco y presidente de la Mancomunidad Regional Macro Región Sur
Vulnerabilidad en el transporte y riesgos en las tarifas eléctricas
Especialistas del sector energético advierten que el problema principal no radica únicamente en los volúmenes bajo tierra, sino en la fragilidad de la red de transporte.
Un antecedente ocurrió con la rotura del ducto en Megantoni, provincia de La Convención en el Cusco, un evento que interrumpió el suministro a las centrales termoeléctricas. Hasta el momento, el MINEM no ha determinado la causa exacta del daño ni se han definido las responsabilidades económicas de la contingencia.
Ante una interrupción del servicio o la falta de gas para las centrales eléctricas, el sector se ve obligado a operar con diésel.

En el Perú, producir electricidad con gas natural cuesta alrededor de US$30 el megawatt, pero cuando se tiene que usar diésel puede estar costando US$300. El cambio es bien brusco, entonces el gas natural tiene esa importancia.
Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas
Reservas de petróleo aumentan mientras se identifican nuevas áreas de exploración
Mientras el gas natural muestra un retroceso, las reservas probadas de petróleo registraron un comportamiento opuesto al cierre de 2025. Alcanzaron los 380,9 millones de barriles, lo que representa un incremento de 13,3 millones de barriles en comparación con el año anterior, según las cifras difundidas por la Sociedad Peruana de Hidrocarburos.
Por su parte, Perupetro promueve actualmente 32 áreas para la exploración y explotación, mientras que el MINEM ha identificado 145 áreas no operadas a nivel nacional, incluyendo 18 Convenios de Evaluación Técnica y recursos prospectivos estimados en 45,6 TCF de gas natural que aún requieren trabajos de validación técnica y económica.
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