La familia real británica vuelve a ser el centro de atención, esta vez por una fuerte disputa entre el Rey Carlos III y el Príncipe Guillermo. Según fuentes cercanas a la realeza, padre e hijo mantienen posturas diametralmente opuestas sobre un asunto crucial.
El Rey Carlos tomó una decisión trascendental este año al cortar por completo los lazos reales con su hermano, el Príncipe Andrés, tras el escándalo relacionado con Jeffrey Epstein y las graves acusaciones en su contra. El Príncipe Guillermo apoyó firmemente esta decisión en privado, y ambos aparentemente coincidieron en que las princesas Beatriz y Eugenia no deberían sufrir las consecuencias de las acciones de su padre.
Aunque la Navidad transcurrió sin incidentes aparentes, según el experto en realeza Rob Shuter, las tensiones han estado latentes. Shuter, citando a “múltiples fuentes”, reveló que el Príncipe de Gales, quien siente un afecto especial por sus primas, aconsejó al Rey que no invitara a las princesas York a Sandringham, considerando que el momento era inoportuno.
“William dijo que esto era un desastre en ciernes”, declaró un informante de la corte. “Argumentó que el momento era tóxico y que perjudicaría a todos los involucrados, especialmente a las hermanas.”
Los cortesanos creen que esta nueva disputa es más seria que las anteriores y que el Rey no está contento con que se cuestione su autoridad. “A Carlos no le gusta que le digan qué no hacer”, afirmó otra fuente. “Rápidamente se convirtió en una cuestión de autoridad. Tomó la decisión a pesar de la objeción de William.”
Se ha informado previamente que Carlos no aprecia que se sugiera que William está manejando sus decisiones y que tiene más poder incluso antes de ser coronado. Insiste en que él es quien toma las riendas y que su palabra es definitiva.
