Un estudio publicado en Environmental Toxicology and Chemistry por Oxford University Press revela que los tratamientos antipulgas y garrapatas de uso común en perros y gatos podrían representar una seria amenaza para los insectos del entorno natural.
Los fármacos isoxazolinas son una nueva clase de medicamentos antiparasitarios recetados por veterinarios en todo el mundo para proteger a las mascotas de pulgas y garrapatas. Introducidos en 2013, rápidamente ganaron popularidad al ser los primeros tratamientos orales capaces de controlar ambas plagas durante un mes o más. Tras la administración de estos medicamentos a las mascotas, los compuestos activos pasan a través de sus organismos y se excretan en las heces.
Residuos de Fármacos Entran en el Suelo y los Ecosistemas
La Agencia Europea de Medicamentos ya había advertido que estas sustancias podrían contaminar los ecosistemas, aunque la información detallada sobre la cantidad de fármacos que ingresan al medio ambiente sigue siendo limitada. La principal preocupación se centra en cómo los tratamientos antiparasitarios veterinarios podrían afectar a especies que no son el objetivo previsto.
Las isoxazolinas están diseñadas para matar pulgas y garrapatas, pero cuando los animales tratados eliminan los fármacos, otros insectos también pueden estar expuestos. Investigaciones sugieren que las mascotas pueden introducir estos químicos al medio ambiente a través de las heces, la orina e incluso el pelo que pierden. Son de particular preocupación los insectos que se alimentan de estiércol, como moscas, escarabajos estercoleros y algunas mariposas. Estas especies desempeñan un papel vital en la descomposición de residuos, el reciclaje de nutrientes, la mejora de la calidad del suelo y la ayuda en el control de plagas. Si consumen heces que contienen residuos de fármacos, podrían verse perjudicados.
Estudio Rastrea Residuos de Isoxazolinas en las Heces de Mascotas
Para comprender mejor el riesgo, investigadores en Francia monitorearon a 20 perros y 20 gatos pertenecientes a estudiantes de veterinaria. Los animales recibieron tratamientos con isoxazolinas durante un período de tres meses. Los científicos recolectaron muestras fecales para medir la cantidad de ingredientes activos que permanecían y estimar la exposición que podrían enfrentar los insectos que se alimentan de estiércol.
El análisis se centró en cómo estos medicamentos se eliminan en los desechos de las mascotas. Incluso después de que finalizó el período de tratamiento recomendado, los investigadores detectaron dos de los cuatro ingredientes activos comúnmente encontrados en los productos de isoxazolinas en las heces de los animales.
Posible Impacto en los Insectos que se Alimentan de Estiércol
Una evaluación de riesgos ambientales basada en estos hallazgos sugiere que los insectos que se alimentan de estiércol podrían experimentar altos niveles de exposición a los compuestos de isoxazolinas como resultado de los tratamientos rutinarios de las mascotas. Los investigadores advierten que esta exposición podría alterar procesos ecológicos importantes y potencialmente conducir a graves consecuencias para los ciclos de vida ambientales.
