A medida que aumentan las temperaturas, muchas personas buscan refrescarse en lagos y estanques de agua dulce. Sin embargo, los expertos en salud advierten que estas actividades recreativas conllevan riesgos específicos que los bañistas deben conocer para proteger su bienestar.
Aunque nadar en aguas naturales es una actividad común durante el verano, los médicos señalan que el agua dulce puede albergar diversos microorganismos, como bacterias, parásitos y amebas, que tienen el potencial de causar enfermedades graves si entran en contacto con el cuerpo humano, especialmente a través de la nariz, la boca o heridas abiertas.
Riesgos comunes en aguas dulces
Uno de los puntos clave destacados por los especialistas es que, a diferencia de las piscinas tratadas con cloro, el agua de lagos y ríos no recibe desinfección química. Esto permite que contaminantes provenientes de la vida silvestre, el ganado o el escurrimiento de aguas pluviales permanezcan en el entorno acuático.
Entre las afecciones que pueden derivarse de la exposición a aguas contaminadas se incluyen:
- Infecciones gastrointestinales causadas por la ingestión accidental de agua.
- Irritaciones en la piel, oídos y ojos.
- Infecciones respiratorias o neurológicas más severas, aunque menos frecuentes, derivadas de la presencia de amebas de vida libre en aguas cálidas.
Medidas de prevención recomendadas
Para minimizar los riesgos, los médicos sugieren adoptar medidas de precaución antes y durante la inmersión:
- Verificar la calidad del agua: Consultar siempre las autoridades locales o los sitios web de salud pública sobre posibles advertencias o cierres de playas en lagos.
- Evitar la entrada de agua por la nariz: Se recomienda usar pinzas nasales o evitar sumergir la cabeza al nadar, especialmente en aguas poco profundas y cálidas donde el riesgo de exposición a ciertos microorganismos es mayor.
- Ducharse después de nadar: Es fundamental limpiar bien el cuerpo con agua y jabón inmediatamente después de salir del lago para eliminar cualquier residuo bacteriano.
- Cuidar las heridas: Si se tiene una cortada o una herida abierta, lo ideal es cubrirla con un vendaje impermeable o evitar entrar al agua por completo para prevenir infecciones.
La clave, según los profesionales de la salud, es mantener una actitud vigilante. Disfrutar de la naturaleza es posible siempre que se reconozca que las aguas naturales no son estériles y que el sentido común es la mejor herramienta de prevención ante cualquier actividad recreativa al aire libre.
