Los cigarrillos electrónicos no son inocuos: oncólogo desmiente mitos y advierte sobre riesgos comprobados
Los cigarrillos electrónicos no son una alternativa segura frente al tabaco tradicional: según una revisión científica publicada en ScienceDaily y respaldada por el International Agency for Research on Cancer (IARC), el uso prolongado de vapeadores está asociado con un mayor riesgo de cáncer de pulmón y oral, además de daños en la función pulmonar. Mientras algunos estudios los promueven como método para dejar de fumar, expertos como el oncólogo citado por The Hindustan Times advierten que no hay evidencia suficiente de que sean inocuos, y que su impacto a largo plazo —especialmente en jóvenes— sigue siendo desconocido.
¿Por qué el IARC y otros estudios clasifican al vapeo como riesgoso?
El IARC, organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha señalado en informes recientes que los dispositivos de vapeo no son seguros y que su uso prolongado puede generar cáncer de pulmón y de boca, según una meta-análisis publicado en ScienceDaily. «No hay nivel seguro de exposición a sustancias químicas cancerígenas», declaró el doctor Rajesh Kumar, oncólogo del Instituto Nacional de Cáncer de la India, en entrevista con The Hindustan Times. Kumar explicó que, aunque los vapeadores no queman tabaco, contienen compuestos como formaldehído, acetaldehído y metales pesados (como níquel y plomo) que se han vinculado a enfermedades respiratorias y neoplásicas.
Un informe del UK Parliament detalla que los componentes de los líquidos para vapear —como la glicerina vegetal y el propilenglicol— pueden irritar las vías respiratorias y, en casos extremos, provocar enfermedad pulmonar aguda, similar a lo observado en brotes de «pulmón de vapeador» en EE.UU. entre 2019 y 2020.
¿Pueden los cigarrillos electrónicos ayudar a dejar de fumar?
Algunos estudios sugieren que los vapeadores podrían reducir el consumo de tabaco en fumadores adultos, según reconoció el IARC. Sin embargo, ScienceDaily advierte que no hay consenso científico sobre su eficacia como método de cesación tabáquica. «Dejar de fumar sigue siendo el objetivo, pero el vapeo no es una solución mágica», afirmó un especialista en adicciones citado por KGET.com. La doctora Lisa Richardson, del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de EE.UU., ha comparado el proceso con «escalar el Everest»: la mayoría de los intentos de dejar de fumar fracasan, y el vapeo podría convertirse en una nueva dependencia.
Un estudio del IARC publicado en 2023 analizó a exfumadores que recurrieron al vapeo y encontró que, tras cinco años de uso, algunos desarrollaron síntomas respiratorios crónicos, incluyendo tos persistente y disminución de la capacidad pulmonar.
¿Qué riesgos específicos identifican los expertos?
Más allá del cáncer, los expertos alertan sobre otros daños:
- Daño cardiovascular: Según el UK Parliament, el vapeo eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de infartos, especialmente en usuarios jóvenes.
- Adicción en adolescentes: Datos de ScienceDaily revelan que un porcentaje significativo de los adolescentes en EE.UU. que prueban vapeadores desarrolla dependencia a la nicotina, una sustancia presente en la mayoría de los líquidos.
- Efectos en el desarrollo pulmonar: El doctor Kumar advirtió que los jóvenes que empiezan a vapear antes de los 18 años tienen mayor probabilidad de sufrir asma o EPOC en la edad adulta, según registros del Hindustan Times.
El CDC ha documentado casos de lesiones en la boca y garganta por el uso de vapeadores, incluyendo quemaduras químicas y úlceras, especialmente en quienes modulan sus dispositivos para aumentar la potencia.
¿Qué dice la ciencia sobre el vapeo a largo plazo?
Aunque los estudios son limitados por la corta historia del vapeo (menos de 20 años), el IARC ha clasificado los líquidos para vapear como «probablemente cancerígenos para humanos» (Grupo 2B en su clasificación). «No sabemos qué pasará en 20 o 30 años», declaró un investigador del UK Parliament en un informe de 2022. «Lo que sí sabemos es que no son inocuos y que su uso debe ser regulado con estrictos controles de edad y publicidad».
Un estudio longitudinal citado por KGET.com siguió a un grupo de exfumadores que usaron vapeadores durante una década: algunos desarrollaron enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC), una cifra superior a la esperada en no fumadores.
¿Qué recomiendan los expertos para quienes ya usan vapeadores?
El oncólogo Rajesh Kumar sugirió en The Hindustan Times que, si alguien vapea, debe:
- Reducir la frecuencia: Limitar el uso a sesiones moderadas, según guías del IARC.
- Evitar líquidos con nicotina: Optar por opciones con 0 mg/ml si el objetivo es dejar de fumar.
- Buscar apoyo profesional: Programas como los del CDC ofrecen terapia cognitivo-conductual para dejar tanto el tabaco como el vapeo.
El UK Parliament instó a los gobiernos a prohibir la venta de vapeadores con sabores atractivos para menores, una medida ya implementada en países como Australia y Canadá. «La industria del vapeo ha repetido los mismos errores que el tabaco: publicidad engañosa y productos diseñados para adictos«, declaró un legislador británico en 2023.
¿Qué dice la evidencia sobre el vapeo en comparación con fumar?
Aunque el vapeo no quema tabaco, ScienceDaily destaca que:
- Un cigarrillo tradicional contiene más de 7,000 químicos, mientras que un vapeador libera al menos 100 sustancias tóxicas, incluyendo algunas no presentes en el tabaco.
- Fumar causa la mayoría de los cánceres de pulmón, pero el vapeo —según el IARC— podría contribuir a un porcentaje de casos en usuarios crónicos.
- La nicotina en ambos casos genera dependencia, pero en el vapeo la dosis puede ser más controlable, lo que algunos expertos ven como un «mal menor» para fumadores empedernidos.

Sin embargo, el doctor Kumar aclaró que «no hay un producto ‘menos malo’ cuando se trata de salud pulmonar». «Si no fumas, no empieces a vapear. Y si fumas, busca ayuda para dejarlo, porque ninguna de las dos opciones es segura«.
