A diferencia de los modelos de lenguaje de inteligencia artificial (IA) de uso general, los robo-advisors están entrenados específicamente para cuestiones financieras y suelen ser ofrecidos por bancos o proveedores de depósitos. Su función principal es realizar propuestas de inversión concretas, basadas en la situación personal y financiera del usuario, y ajustar regularmente las carteras existentes, ofreciendo así un verdadero asesoramiento de inversión. En Alemania, sin embargo, solo se permite abrir y gestionar una cuenta de depósito a partir de los 18 años.
Junto a los bancos tradicionales, los llamados neobrokers están ganando popularidad. Estos proveedores de depósitos suelen estar disponibles únicamente como aplicaciones para smartphones. Apuestan por la gamificación en la inversión, lo que conlleva ciertos riesgos. Muchas aplicaciones están diseñadas para fomentar la actividad, no la paciencia. El problema es que quienes revisan constantemente los precios son más propensos a tomar decisiones impulsivas, como comprar y vender con demasiada frecuencia.
Es importante que los jóvenes se familiaricen con la IA, especialmente en el ámbito financiero. El uso de chatbots para preguntas sobre dinero pronto será algo común. Es crucial que los jóvenes aprendan a pensar de forma crítica. Esta habilidad puede fomentarse en el entorno escolar, por ejemplo, dando a los estudiantes la oportunidad de experimentar y, al mismo tiempo, proporcionándoles los conocimientos necesarios para cuestionar críticamente la IA en el sector financiero. Un principio fundamental es que la IA puede explicar, calcular y mostrar opciones, pero la decisión final siempre la toma el ser humano, teniendo en cuenta objetivos claros, un horizonte temporal adecuado y su propio perfil de riesgo.
